martes, 4 de febrero de 2014

Oui! Je fus cruelle et coupable! (1967, Año III)

(Post dedicado a José Tamarit, mi "dealer" valenciano de grabaciones históricas; él me consiguió la Manon de hoy... y prácticamente todos los Kraus del TOP10)


Amig@s... por fin llegamos a 1967... Año III de la era Caballé-Suriñà y sin duda el año Kraus

Os adelanto que este post -excepcionalmente- será monotemático y centrado en la relación profesional entre Montserrat Caballé y Alfredo Kraus, para mí insisto los dos mejores cantantes españoles de la historia. Ya veíamos en el post anterior que cuando la RCA decidió registrar en disco la Lucrezia Borgia en 1966, no se lo pensó dos veces a la hora de elegir al partenaire de nuestra diva: el insigne tenor canario.

Imagino que se conocerían en el mismo estudio de grabación, y ya vimos que hicieron un excelente trabajo, una grabación "histórica". La Caballé sabemos que venía de triunfar en Nueva York pero... ¿y Kraus? ¿Qué había hecho hasta entonces? Pues tirando de Wikipedia sabemos que era apenas 5 años mayor que nuestra diva y había debutado tardíamente, a la edad de 29 años, interpretando el papel de Il duca (¡siempre aristocrático!) en el Rigoletto de Verdi en el Cairo (recordemos que la Bohème de Basilea, la Caballé la cantó con 24 primaveras... el mismo 1956 por tanto que el debut de Kraus!!).

Sin embargo, el mejor resumen que puede hacerse de la carrera de Alfredo Kraus es la foto siguiente. Apenas 2 años después de debutar internacionalmente, es elegido para acompañar a Maria Callas (¡la mismísima Divina!) en la producción de La Traviata de 1958 en el Sao Carlos de Lisboa. Fue el único tenor español que tuvo el privilegio de cantar al lado de la soprano griega. Como él mismo recuerda en sus memorias: 

"El día de la primera representación, al terminar el aria del tenor, el escenario se vino abajo. La sorpresa de la noche, porque nadie conocía a Alfredo Kraus (...) Ella vino a saludarme, me dio la enhorabuena, me abrazó y al final de la ópera no quiso salir sola a saludar, sino que me cogía de la mano. Me decía: 'No, no, Kraus, venga Ud. también'".


Maria Callas y Alfredo Kraus, la aristocracia del bel canto

Y respecto a la propia Callas, esto es lo que opinaba el tenor canario:

"La verdad es que iluminaba el escenario con la expresión de la cara y el cuerpo, antes siquiera de abrir la boca. No cabe duda de que era un fenómeno del teatro y de la ópera. Aunque yo no estuviera de acuerdo con la manera en que empleaba sus medios vocales; lo hacía muy inteligentemente, pero con una técnica no perfecta, y la prueba eran sus distintos colores de voces". (Alfredo Kraus. Una concepción del canto.- Arturo Reverter, Alianza Editorial, 2010)

Del encuentro queda una grabación más que digna, dado que fue la propia familia del cantante la que se encargó de registrarla y divulgarla con posterioridad.

En 1959, Kraus debuta el papel de Edgardo en la Lucia di Lammermoor de Donizetti, en la prestigiosa Royal Opera House (Covent Garden). Precisamente junto a la gran Joan Sutherland, quien a su vez debutaba en el papel principal. También tiene el tenor palabras de reconocimiento para la Stupenda en sus memorias:

"(Esa noche) empezó a cimentarse su fama. Luego coincidimos en numerosas oportunidades, una de las últimas fue la Lucrezia Borgia en el Liceo. No hay duda de que Sutherland fue también un monstruo sagrado (...) una mujer con unas condiciones vocales increíbles, asombrosas (...) Ante un fenómeno vocal semejante hay que quitarse el sombrero siempre". (Reverter, op.cit.)


Alfredo Kraus junto a Joan Sutherland,
la pureza técnica personificada

Los 60's suponen para Kraus la consagración absoluta del tenor canario como uno de los mejores "lírico-ligeros" de la historia de la ópera, con registros míticos que todavía hoy en día no han sido superados, como el Elvino de La Sonnambula en La Fenice con Renata Scotto (1961), el Arturo de Il Puritani de Modena con Mirella Freni (1962, "los mejores 'Puritanos' que he cantado nunca", en palabras del propio tenor) o el Werther -su papel fetiche- con la egregia Victoria de los Ángeles en Madrid (1969). Al respecto de esta última actuación, me viene ahora a la memoria un comentario de la gran soprano catalana: "Sólo recuerdo haber llorado una vez en toda mi carrera encima de un escenario: escuchando a Kraus cantar su Werther". ¡Ojo al dato!! 

Y ya en la década de los 70's, no podemos dejar de nombrar su memorable Edgardo en la Lucia di Lammermoor junto a la gran Beverly Sills (Buenos Aires, 1972), su Faust de Tokyo con Nicolai Ghiaurov y de nuevo Scotto (1973), el Tonio de su debut en La fille du Régiment con Joan Sutherland (Chicago, 1973) o el Fernando de La Favorita con Viorica Cortez (Genova, 1976. En la crítica sobre este registro, Diverdi escribiría que "debía haberse llamado Il Favorito" :-).

Si a estas siete actuaciones HISTÓRICAS le sumamos la Traviata primigenia con la Callas y una Lucrezia Borgia más tardía con la soprano turca Leyla Gencer, lo que tenemos es, ni más ni menos, mi TOP9 favorito de grabaciones de Alfredo Kraus, una compilación difícilmente igualable...


El insigne Kraus en 9 de sus grandes creaciones... y siempre acompañado 
de cantantes de primerísimo nivel, una constante en su carrera

Pero volviendo a 1967 y a Caballé, que me despisto con el charmant canario..., hay que decir que éste es un año eminentemente "americano" para ella (¡todavía duraba el hype!!). Allí canta la Tosca y la Madama Butterfly en Philadelphia, debuta nada menos que Trovatore, Otello y Traviata en el MET (dos temporadas en el mismo año), otra Traviata antológica en Connecticut (que-no-tengo, oído cocina), una delicadísima Manon en New Orleans (ta'sí!), además de una Maria Stuarda y un atípico Haendel en el Carnegie y varios conciertos en Nueva York, Houston... No es de extrañar que, con ese programa, llegara casi de refilón a cumplir con su cita liceísta, en el período navideño habitual, debutando la Tosca en el coliseo de La Rambla.


1967, Floria-Caballé en el Liceu

Y es precisamente en un hueco de su periplo americano, a principios del mes de mayo, que la diosa fortuna quiere que se encuentren, por primera vez -y última, lo veremos- nuestros dos divos preferidos, en el escenario del Teatro de la Zarzuela, en una única representación de la Manon de Massenet. Estamos hablando probablemente de una de las reseñas de más valor -junto quizás la del debut neoyorquino- de toda la colección Suriñà, aquí la tenéis:


Una noche para la Historia del bel canto: 7 de mayo de 1967

¿Y cómo fue la actuación? Dejadme que os transcriba parte de la crónica del maestro Fernández-Cid para el diario ABC:

"Primerísima, el éxito de un bloque interpretativo encabezado por tres figuras nacionales para cuyo arte no existen limitaciones fronterizas. En efecto, el trabajo protagonista de Montserrat Caballé, el tan importante como aquel de Alfredo Kraus secundados por el de Manuel Ausensi, dieron realce a una velada que gracias a ellos tuvo clima triunfal".

Pero como tenemos tiempo y ganas, y éste es un post especial, recreémonos en la descripción de la ópera que realiza el crítico madrileño, es importante para entrar "en situación" y entender lo que pasó después...

"Manon es obra tan conocida que parece innecesario glosar en detalle sus características, entre las que destaca siempre la calidad. Calidad voluptuosa, finura de espíritu, sensibilidad melódico-armoniosa y de clima, ponderación de voces e instrumentos, elegancia. El amor, incluso la pasión -así en la escena de San Sulpicio- no hacen vacilar las riendas en las manos del músico. Ternura, melancolía, incluso drama no desmesuran el curso de una partitura bellísima y teatral".

Y de los cantantes, ¿qué dice el crítico? Porque un servidor, que está escuchando el documento sonoro de esa noche mítica -justito de sonido, pero sin duda HISTÓRICO y que completa cómo no mi TOP10 Kraus- no tiene palabras para describir lo que está oyendo... qué voces... y qué competición... ¿honesta siempre? mmmm... Escuchemos a Antonio Fernández-Cid:


La Manon de leyenda (en el link la escena mítica de Saint Sulpice 
del 3er acto, erróneamente etiquetada como Manon Lescaut)

"Montserrat Caballé volvió a deslumbrar con la gloriosa realidad de su voz. Es difícil imaginar una cantante con más bello color, más fresco timbre, más amplia extensión, más sólido volumen dentro de su cuerda. El chorro de su emisión directa, fluida, sorprendente por la facilidad, nos impresiona siempre, tanto cuando la interpretación coincide con nuestro ideal, como cuando se halla más lejos: cuando la obra corresponde más a sus maneras, caso de La Traviata (que había cantado apenas dos días antes en el mismo escenario), como cuando, en Manon hay detalles sutiles, delicadezas y exquisiteces que la misma presencia y algún vestuario infeliz desmesura".

¡Lo ha dicho él, yo no he sido! Sigamos, que no ha acabado Antonio:

"Montserrat Caballé, importa repetirlo, es una 'superdiva' que actúa como tal: con libertades en arrastres y calderones abusivos que se le admiten, porque es un placer grande gustar su espléndido sonido ahora, cuando es joven y con facultades en plenitud".

Lo que os decía de Antonio Fernández-Cid, probablemente uno de los mejores críticos operísticos españoles de todos los tiempos. Un visionario, sin duda... Pero dejemos que nos hable del insigne Kraus, por favor:

"Hubo muchos momentos admirables, sobre todo los pasionales del tercer acto, la forma encantadora de concluir con una 'risa musical' los 'couplets' incorporados al cuarto, la delicadeza de la última escena y la bravura con la que compartió, de poder a poder, los agudos con Kraus. (de esto último os aseguro que doy fe entre lágrimas...)

De poder a poder. Daba gozo escuchar esos vibrantes, llenos, sostenidos, poderosísimos y timbrados agudos de la pareja, que al concluir el primer acto encendieron una ovación como no es normal en esa jornada. (escuchad esto entero, por favor... Llorad, no pasa nada, y atención al "quién puede más" final... ¿cómo no se va a cabrear?!)


De poder a poder...

Kraus fue, más que nunca, el cantante artista musical. No es cosa de analizar las peculiaridades y el tipo de una voz. Para San Sulpicio un mayor cuerpo, un color más spinto puede ser más convincente. Con un tenor de una cuerda tan lírica, tan en el borde justo del lírico ligero, como la de Kraus no se puede hacer más, ni se puede cantar mejor.

Fue una lección la suya de musicalidad, buen gusto, finura, respeto a la expresión, la línea, la dicción que no busca gangas -buen ejemplo el purísimo sueño que algunos hubieran deseado con florituras- y de saberse acomodar a la pareja. Desde que entró en escena hasta la última cantó sin reservas, con medios y, sobre todo, con esa técnica infalible que es su mejor virtud".

Vaya, vaya... sin duda os estaréis preguntando: si tan bien les fue a los dos... ¿cómo es que no repitieron nunca más encima de un escenario? (me refiero a opera completa, no recital como ya vimos que hicieron en 1989 sellando las paces... ¿os acordáis?). Pues es sencillísimo: química. Montserrat Caballé y Alfredo Kraus eran como un huevo y una castaña (o viceversa), hablando en plata para relajar un poquito tanto nivel... Sí, eran personalidades antitéticas, absolutamente. 

Caballé dice haber cantado más de 100 papeles diferentes a lo largo de su carrera (aunque fueran algunos menos, ya hemos visto en estos posts que lo cantó TODO). ¿Y Kraus? ¿Llegarían a 30, 35 a lo sumo? Esto hablando de cantidad, en cuanto a calidad me remito a nuestro amigo Antonio (las "libertades" contra la "pureza") y a mis decenas de grabaciones de ambos cantantes en directo escuchadas durante muuuchos años (el "sonido etéreo" versus la "técnica infalible", definitivamente). Además, el repertorio de ambos era radicalmente opuesto, de hecho en esta Manon, por lo que parece, están los dos fuera del suyo propio... (más ella que él, apunto yo).

PERO HUBO ALGO más, la anécdota entrañable para acabar, como no podía ser menos tratándose de un blog sobre la Caballé... En sus memorias ella misma explica con detalle su opinión del porqué del desencuentro... Os la copio entera que vale la pena:


"Des Grieux era nada menos que Alfredo Kraus. Se trataba de la primera aparición de la soprano y el tenor formando pareja tras su colaboración el año anterior en los estudios de grabación. El meticuloso Kraus cumplió obedientemente con los ensayos, pero Montserrat recuerda que en la actuación el tenor se mostró remiso a entrar en la tempestuosa folie à deux que se supone ata a los amantes contra viento y marea.

La noche del estreno, durante la escena de la seducción en el convento de Saint Sulpice, Montserrat perseguía a Kraus de rodillas por el escenario, implorándole que volviese a su lado. La respuesta improvisada de él ante las súplicas fue decirle entre dientes: '¡Aparta! ¡Haz el favor de no tocarme el diafragma, por el amor de Dios!'(...)

Montserrat lamenta ahora que su impetuosidad en escena molestara tanto al eminente tenor. En cualquier caso, su primera actuación juntos en escena resultó ser también la última". (Pullen y Jay-Taylor, op.cit.)

Por su parte, en las citadas memorias de Kraus (de 300 páginas...), éste liquida su relación con la Superba en 2 líneas:

Un libro técnico pero imprescindible
para entender la personalidad de Kraus

"Con Montserrat Caballé no he cantado nada más que una Manon y he grabado dos discos, Lucrezia Borgia y Los puritanos". (Reverter, op.cit.)

Vaya... En fin... Sea como fuere... valga este post de homenaje conjunto a ambos artistas. Quiero pensar que en ese reencuentro público de Madrid, tardíos los 80's, implícitamente se reconocieron la valía respectiva con este emotivo abrazo. La vejez templa la soberbia y acrecienta la sabiduría... Yo ya me lo noto.

El reencuentro de los dos divos en Madrid, 1989

Apa, adéu, salud... y República, ya me disculparán sus altezas...


La diva con los príncipes en el Liceu, diciembre de 1967
(¿El vestuario era tuyo, Jordi? Qué elegante...)

(PS: Ups!! Con la emoción me olvidaba del TOP5 discográfico de este año, esta vez en la posdata y más pequeñito, todo lo que hizo aquel año desmerece si lo comparamos con la actuación del 7 de mayo de 1967... Sin links, hoy se escucha sólo la Manon, revisitadla ;-)







Y la grabación de estudio -HISTÓRICA- con el gran Carlo Bergonzi, una Traviata de antología, "nueva", nunca se había cantado así el papel de Violetta... El Addio del passato es sublime... va, de ésta sí hay link, dos, que estoy de buen humor...

Una bellísima Traviata, muy elegantemente cantada

(PS2: aprovecho para lanzar una sugerencia a las autoridades del Real... qué bonito sería que en ese doble-homenaje previsto para finales de año se presentara una producción nueva de la Manon de Madrid, remasterizada con buen sonido, su liberto de 100 páginas con fotos y su análisis crítico, por pedir...)

martes, 28 de enero de 2014

D'amor sull'ali rosee... (1966, Año II)

Hola chic@s, bienvenidas y bienvenidos a 1966, año II de la era Caballé-Suriñà

Os prometo que este post SÍ va a ser ligero, va. El año se iniciaba, cómo no, con sus habituales representaciones navideñas en Barcelona, en este caso esperadísimas ya que durante todo 1965 no pisó el coliseo de La Rambla. Mientras que en diciembre de 1964 despedía el año en el Liceu una gran Manon Lescaut, en enero de 1966 hacía su reaparición la ya diva Leonora.


Sí amig@s, Il trovatore fue la ópera seleccionada para debutar el año. Las crónicas de Jordi Suriñà así lo recogían:



En la reseña puede leerse: "No podemos dejar de reflejar el triunfo conseguido por la soprano Montserrat Caballé, que ha hecho su reaparición en el primer escenario barcelonés después de sus resonantes éxitos últimamente alcanzados en Norte y Sudamérica... Montserrat Caballé ha estado magnífica..."

Por su parte, el crítico Manuel R de Llauder escribía en esta crónica:


"El Liceo se convirtió anoche en un hervidero de emociones, que culminaron cuando Montserrat Caballé cantó de un modo inenarrable el aria del primer cuadro del cuarto acto de 'El Trovador', la popular y tremebunda ópera de Verdi (el aria en cuestión es el D'amor sull'ali rosee, tenéis el link en la discografía seleccionada al final del post). Fue el momento más sublime de la memorable velada, porque la eximia soprano barcelonesa, al expresar el dolor de 'Leonora' por la prisión de su amado 'Manrique', puso bien de relieve aquellas dotes privilegiadas que la han elevado al rango internacional justamente conquistado a lo largo de su brillantísima carrera..."

Caballé como Leonora junto a
Kostas Paskalis (Conte di Luna)
Liceu 1966

Aunque hay que decir que en la crónica de La Vanguardia Española se hace más mención a la condecoración recibida (la Orden de Isabel la Católica) que a la actuación. Éste sería el primero de los numerosos homenajes que la Caballé recibió durante toda su carrera barcelonesa. En los parlamentos de agradecimiento, la diva -que había querido recibir expresamente la condecoración encima del escenario de su coliseo- hizo extensivo su homenaje "a sus maestras -Conchita Badía una de ellas-, a su empresario -el legendario Juan Antonio Pamias- y a todas las cantantes españolas -Victoria de los Ángeles, Teresa Berganza, Pilar Lorengar, Consuelo Rubio, Enriqueta Tarrés, entre otras- que procuraron con su arte difundir el prestigio nacional fuera de nuestras fronteras".

El ministro plenipotenciario imponiendo
la condecoración a la eximia soprano

En una entrevista concedida a la prensa con motivo del homenaje y firmada por Del Arco (Mano a mano: Montserrat Caballé), la primera pregunta a la diva es obligada:

- ¿Se ha metido en el bolsillo a los americanos?
- Sí, completamente

Vaya, que volvió "suelta suelta" de América, aunque recordemos que la respuesta tiene truco, o mejor dicho, mucho trabajo detrás, en concreto 10 años de galeras... Pero Del Arco sigue preguntando y la Superba hace honor a su apodo (broma ;-):

- ¿La meta es el Metropolitan?
- Este teatro está considerado, hoy en día, el mejor del mundo, porque en él cada noche va lo mejor, y conseguir un contrato para cinco temporadas como primerísima absoluta (sic), hasta el punto que el empresario me ofrece la lista de obras de las temporadas para que escoja la que quiera, creo que es, ya en sí, una meta
- ¿Nadie consiguió esto, antes que usted?
- Según tengo entendido, Maria Callas
- ¿Es usted la primera, o la segunda?
- Soy la primera de este decenio; Maria Callas lo fue hace quince años y otra lo será dentro de quince
- ¿Durante quince años piensa mantenerse en el trono?
- Si la voz no me falla, sí



Tras su éxito en el "Trovador", y sin apenas solución de continuidad, en el mismo Liceu cantaría el papel principal femenino del Tannhäuser de Richard Wagner, la Elizabeth. Como recoge la crónica de Juan Arnau:

"La función del sábado se constituyó con carácter de homenaje a Montserrat Caballé, que en brevísima transición ha pasado de la interpretación de la musculosa melodía verdiana a la sutil e ingrávida expresión wagneriana, dando en ambos casos lo mejor de un arte excepcional que posiblemente nos ha conmovido más en 'Tannhäuser' que en el 'Trovador', pero siempre produciéndose con una calidad artística, un rango musical, un talento y un refinamiento que es arte del más puro y emocionante".


"Montserrat Caballé -'Elizabeth', de 'Tannhäuser'- es el más delicioso milagro de equilibrio vocal, de elegancia, de persuasión, de inteligencia y belleza interpretativa. Su finísima sensibilidad ha sabido penetrar en la génesis romántica de la música que simboliza la pureza de 'Elizabeth' y la comunica con una intensidad, un tacto, un vuelo lírico y una concentración interna que trasciende y nos hace partícipes de su misma emoción. Montserrat Caballé en 'Elizabeth' es de verdad un lujo". (joder!)

Elizabeth-Caballé, con la Medalla de Oro
del Gran Teatre del Liceu, 1966

Pero quizás el hecho más relevante de todo 1966 no fue una representación concreta, sino casualmente una grabación discográfica. Si en el post anterior nos comprometimos a señalar aquellas grabaciones de estudio de nuestra diva que fueran "auténticamente legendarias", este año del señor de 1966 estamos de enhorabuena. Porque el señor fue ni más ni menos que el insigne Alfredo Kraus, y el legado para la humanidad el registro discográfico de la Lucrezia Borgia, la ópera de la conquista americana y su primera grabación operística para el sello RCA Victor. A continuación podemos ver la noticia del New York Times sobre la publicación del disco (un triple vinilo ;-).


En la reseña del NYT puede leerse:

"Caballé's first soft tones let us know that here is a great bel canto stylist. There is a distinct similarity to the graceful swooping of Joan Sutherland's delivery. And the voice sounds voluminous. The style is pure and delicate with pianissimos purled out. But aggresiveness emerges too. In short, Caballé caprtures both the external purity of the vocal style as well as the inner drama - the half-whispered words, the quick crescendo and exhilarating release of a tone".

Respecto al director, Jonel Perlea, afirma:

"Perlea instills such excitement and tensile strength into the opera, that one has the impression it is live performance (...) Perlea gives a first-rate operatic performance for Victor".

Aquí lo tenéis, lo que os decía sobre las grabaciones legendarias. En cuanto al resto de cantantes, no se les hace la debida justicia, dado que en este registro también están en estado de gracia y apenas si son mencionados. Para reponer el honor, hay que irse a la crítica española del disco, en concreto a la difunta revista Diverdi, quien en un número que he traspapelado pero que recuerdo de memoria (milagro), hablaba de la obra como de "un prodigio de neobelcantismo". De los cantantes, se decía que Montserrat Caballé y Shirley Verret estaban en una época en la que "nada se les resistía" :-) Y respecto a mi tenor favorito, afirmaban que "a pesar de ser un papel menor, Alfredo Kraus aporta su distintiva elegancia..."

El resto de 1966, nuestra diva cantó Salomé y Don Giovanni en Europa, Andrea Chénier y Trovatore en EE.UU., Il Pirata en UK, finalizando la temporada en Buenos Aires con la Manon Lescaut de Puccini. Mención especial para su célebre concierto en la Salle Pleyel de Paris en junio de ese año, milagrosamente grabado para la TV francesa y que ha quedado para la historia como su primer registro audiovisual (impagable, ya lo mencionamos en anteriores posts).


Entrevistada durante los ensayos, nuestra diva no quiere que la comparen con Maria Callas: "Nada de eso. Yo soy soprano lírica. Ella es extraordinaria. Ella puede cantar 'Carmen'. A su lado yo no soy más que 'carmencita'. Sí, es la verdad..."

ACABAREMOS haciéndonos eco de un artículo que el famoso crítico Sempronio escribía con motivo de las representaciones de Il trovatore de principios de año. Se titulaba Joven ópera y en él ya se reflexionaba sobre "el futuro de la ópera". Sobre este aspecto era terminante: "La ópera no morirá. El teatro en prosa necesita muchas palabras para producir un único efecto (...) ¿Qué la ópera es minoritaria? También lo es el teatro de calidad. Y lo son los conciertos de buena música. Y la poesía. Aparte toros y fútbol, que originan discusiones en la Rambla, ¿qué otro espectáculo no es minoritario en Barcelona?".

Joven ópera, por Sempronio

En el citado artículo, y refiriéndose ya a nuestra diva, el periodista afirmaba: "¡Cómo han disfrutado estos días nuestros melómanos escuchando a Montserrat Caballé. Al terminar ella los pianísimos del 'Tu vedrai che amore', en el cuarto acto de 'El Trovador', mi vecino de butaca exclamó: '¡Me empapa el sudor!  De la angustia'". Esta anécdota da pie a Sempronio para reafirmarse en que "el éxito de la ópera italiana es en función de los divos que la cantan. Cuando no hay divo no hay ópera". Y a continuación enumera las que para él son "las nueve actuales (sopranos) grandes. Éstas son (sin que el orden signifique preferencia): la Callas, la Sutherland, la Schwarzkopf, la Tebaldi, nuestra Victoria de los Ángeles, la Nelson, la Pryce, la Crespin  y la Vishnerskaya. Es el palmarés universalmente reconocido. Ahora bien, nueve no es un número redondo. Falta otra diva. Quién sabe si la Caballé".

Todo lo dicho anteriormente, puede resumirse en mi TOP5 discográfico, que este año, nobleza obliga, está encabezado por una grabación de estudio:


La primera grabación oficial de una ópera completa por
Caballé, y uno de los dos únicos registros con Kraus...

Y respecto a los directos, aquí van mis favoritos (en orden cronológico y con su link), hasta el próximo post amig@s:


D'amor sull'ali rosee... el retorno a casa de la DIVA
(Borso sustituyó a última hora al gran Bergonzi)


Vicino a te... Caballé y Corelli de poder a poder


Oh! S'io potessi... Con su marido Bernabé Martí,
su principal partenaire en los 60's


Sola, perduta, abbandonata... de nuevo con B. Martí

Y por último el concierto de París:


Bel canto, pure magic...

Salud y República!!

(PS: sorpresa, no hay posdatas!! Os dije que éste iba a ser ligero!!!! Sólo apuntar que... la banda sonora del post de hoy, homenaje obligado, ha sido la versión de 1988 de Il viaggio a Reims en Viena, con Caballé y Abbado. Una ópera divertidísima, Rossini en estado puro, el maestro Claudio Abbado -o Claudio, simplemente, como le gustaba que le llamaran sus músicos- con una de sus obras fetiches, y la Caballé... bien, os he dicho que era de 1988?)

martes, 21 de enero de 2014

Tranquillo ei posa... Com'è bello! (1965, Año I)

(In memoriam Claudio Abbado)

(Post dedicado a Elena Sancho, joven soprano vasca, finalista del 51è Concurs Internacional de Cant Francesc Viñas y "gran olvidada" por el jurado)


BIENVENIDOS amig@s a 1965, el Año I de la era Caballé-Suriñà!!! A partir de este post (que ciertamente muy ligero NO ha salido ;-), y durante los próximos 20, realizaremos un repaso detallado a los años centrales de la carrera de Montserrat Caballé. Y lo haremos en dos bloques: el inicial de 1965 a 1974 (años que comprende la colección de crónicas de Jordi Suriñà, de la Lucrezia de NY a Il vespri siciliani del Liceu con Domingo), y una segunda parte de 1975 a 1984 (del Ballo in maschera en la Scala con Carreras al Don Carlo de Orange con Aragall), ésta de menor entidad sin duda dado que se apoyará es mis propias crónicas.

Para poner en contexto la fecha, repasemos rápidamente qué había hecho la Caballé hasta entonces. Tras debutar con Annovazzi en Valencia en 1955, durante su "década del exilio" había cantado no menos de 20 papeles principales, desde La Bohème de Basilea en 1956 hasta la Manon Lescaut del Liceu en diciembre de 1964. Y entre esas dos fechas: su debut con Arabella en Barcelona, la mítica Salomé de 1958 en Basilea, el Don Giovanni de 1960 en el Sao Carlos de Lisboa, el año mexicano de 1964 junto a di Stefano... y por medio Toscas, Aidas, Madamas, Traviatas, Contes,... Y con todo este bagaje pensaréis: ¡ya se estaba comiendo el mundo, seguro!! Pues nada de eso, sólo la conocían en su casa, literalmente. En el Liceu, en sólo 4 años, además de Arabella ya había cantado Don GiovanniNozze di FigaroMadama Butterfly y la Manon Lescaut. Como ella misma reconoció en una entrevista en 1972:


Así que llegamos a Nueva York. 20 de abril de 1965, recordad la fecha. Para esa noche estaba programada una Lucrezia Borgia en versión de concierto, organizada por la American Opera Society en su sede social, el legendario Carnegie Hall. El papel principal iba a ser ercarnado por la grandísima mezzo americana Marilyn Horne, quien había decidido "saltar de cuerda" asumiendo por primera vez un rol de soprano. Pero una buena nueva, su avanzado estado de gestación, obligó a los amigos americanos a buscar a prisa y corriendo una sustituta. Allen Oxemburg, fundador de la AOS, tiró de agenda:

"La Sutherland estaba muy ocupada preparando Lucias y Sonnambulas en el Covent Garden. Otra opción era Leyla Gencer, pero tampoco se encontraba disponible (...) Eliminadas estas dos posibilidades no quedaba prácticamente nadie a quien Oxemburg pudiera acudir. En situaciones así, los agentes pueden resultar muy útiles (...) Bernard Lefort le hizo una sugerencia: había trabajado dos años para una soprano española prácticamente desconocida que recientemente había cantado un fabuloso Fígaro en el Festival de Laussane y que a buen seguro haría justicia al papel. Se llamaba Montserrat Caballé" (Pullen y Jay-Taylor, op.cit.). La leyenda de la Superba había comenzado.

La Caballé se aprendió el papel en el avión, y el resultado final debéis escucharlo YA!, aquí (esperad!! Recordemos a la gran dama neoyorquina Lois Kirchembaun -"había que estar allí para creer lo que estabas escuchando... era algo que te transportaba..."-, así que hay que crear el clima adecuado antes de pinchar ese link: copa de vino, luz tenue, volumen adecuado y... en soledad, por favor). Sólo deciros que, en el descanso, todos los agentes presentes en el teatro fueron como locos en busca de la primera cabina de teléfonos disponible (recordemos que no había móviles!) a llamar a sus jefes. Y al finalizar la actuación, antes de salir por la puerta, ya le habían presentado dos pre-contratos!! (entre ellos el de RCA, su discográfica primigenia). La siguiente foto es HISTORIA. La ya DIVA saliendo del Carnegie con Allen Oxemburg tras su "overnight success".

Montserrat Caballé y Allen Oxemburg,
NY 1965

¿Y dónde están las crónicas de Jordi?!!!! Tranquil@s... aquí vienen:

"All Hail to Caballé",
la primera reseña de la colección Suriñà

Ésta ya os la adelanté en el primer post. El crítico John Gruen escribió en el New York Herald Tribune:

"The Barcelona-born soprano making her New York opera debut in the tittle role of Donizetti's Lucrezia Borgia possesses one of those spectacular voices which can work miracles on an audience already familiar with the likes of Callas and Sutherland. Miss Caballé falls directly between these divas in voice and temperament".

Más adelante, con motivo del primer lanzamiento discográfico en estudio de la Superba en EE.UU., Presenting Montserrat Caballé (gorgeous!, si no tenéis nada de Caballé y queréis empezar por un recopilatorio, compraros éste, es mi banda sonora mientras escribo estas líneas, en ocasiones oigo ángeles...) Gruen amplió su comentario en los siguientes términos:

"When Montserrat Caballé (the ring of that name is as magical as the Catalonian landscape itself) sang her first aria, 'Com'è bello! Quale incanto!' there was a perceptible change in the atmosphere. It seemed for a moment that everyone had stopped breathing. What registered, of course, was an acute awareness that here was singing of a most unusual sort. The five-minute ovation which followed that single aria was proof positive that Montserrat Caballé not only had ignited the imagination of the public, but also had joined the lofty realm of the true operatic diva".

¿Dónde c... está el emoticón de llorar mucho?!!! Calma Alex, sigamos con John, que estuvo allí y sabe de lo que habla:

"What emanates from Caballé's throat could be best described as total purity -purity in the sense of majestic power and natural expressiveness. Here is an instrument able to encompass and illuminate moods and feelings, be they charged with passion or pathos, tenderness or violence". One can only conjecture that such singing must be the result of closest communication with the inner workings of the music itself (...) An amazingly liquid, suspended sense of phrasing attends each aria... (...) The test of any great singer lies in his ability to move the listener to a point where technique serve merely as a liberating implement for musical expression".

Atentos, que nuestro crítico finaliza su escrito con algo que os sonará:

"If Callas has been dubbed 'La Divina' and Sutherland 'La Stupenda', then Montserrat Caballé must henceforth be known as 'La Superba' - for she is truly that".

"A new operatic soprano to fall in love with"

El titular de portada del New York Times al día siguiente de la actuación es LEYENDA, y como tal debo decir que yo no lo he visto por ningún lado (no consta en la colección de Jordi ni en Internet, intenté localizarlo sin éxito en la fuente original). Aunque sin duda exagerado, era muy significativo de la sensación que debieron tener los que asistieron esa memorable noche al Carnegie Hall: "CALLAS + TEBALDI = CABALLÉ".

En el detalle de la crónica de Raymond Ericson puede leerse:

"Comparisons can be misleading, but the quality of the voice is somewhat like that of Zinka Milanov's 15 years ago. Miss Caballé can soar effortlessly to high pianissimos, which she has under complete control, and at its loudest her voice has a fine bright edge. It is not particularly large, but is remarkably supple, and the soprano used it with all kinds of dramatic changes in volume, sometimes with exquisite floating tones in the middle register. What was reassuring, the voice was always on pitch". (yeah!)

Caramba, este chico también sabe de música, ¿verdad? :-) Lo que comenta a continuación es relevante, porque demuestra a todas luces que estamos ante un crítico, antes que un hagiógrafo:

"If the whole truth must be told, Miss Caballé could be faulted in certain small ways. Her trills were suggested, rather than sung; some of her attacks had a touch of throatiness. But local audiences have not heard a new operatic soprano of this quality for some time".

Lo ha clavado. Ya dijimos al inicio de este blog que Montserrat Caballé NO era una soprano de coloratura, y que a lo máximo que le aconsejaron llegar sus mentores en términos de tesitura era a una Traviata (luego ella mencionó que la Imogene en Il Pirata era lo más difícil que había cantado nunca). Los trinos no eran lo suyo, al igual que las notas agudas altas en forte, algo que sin saber de música me cuadra bastante. La reina absoluta de los agudos en pianissimo difícilmente podría atacar por arriba como lo hacían la Callas, la Sutherland... o la Gruberova, no? Debe ser una cuestión física, imagino...  (Anécdota Jordi Suriñà: respecto a Gruberova, la Caballé parece ser que no tenía demasiada buena opinión, omitiré por discreción el nick que le puso... Para la Superba sólo existían 3 DIVAS -Callas, Tebaldi y Sutherland-, "las demás son aficionadas a su lado").

La prensa local haciéndose eco del éxito neoyorquino

La Vanguardia Española del 22 de abril de 1965 recoge:

"Hacía años que no se registraba en Nueva York un triunfo tan apoteósico como el alcanzado anoche en el Carnegie Hall con la ópera de Donizetti por la soprano Montserrat Caballé. Habríamos de resucitar, pulir, depurar los mayores adjetivos de encomio para dar una idea de lo que fue la velada".

¿Se aprecia la diferencia de tono con la crítica neoyorquina, verdad? Bueno, pues ése es el tono que La Vanguardia no abandonaría jamás, para bien o para mal, durante "40 años de reinado"... En fin, que ya tenemos a la DIVA en acción. 1965!! (me quedaban tres añitos para nacer, en aquel mayo del 68... cuña personal ;-) A partir de esa misma noche, el programa de actuaciones que la Caballé tenía por delante es de quitar el hipo. Ahí va su agenda para lo que quedaba de 1965:

  • Glyndebourne Festival: Rosenkavalier y Nozze di Figaro
  • Teatro Colón (Buenos Aires): Turandot (Liu)
  • MET (NY): Faust
  • Théatre Municipal (Strasbourg): Don Giovanni (Dona Anna)
  • Civic Opera (Dallas): Traviata
  • Teatro Bellas Artes (Mexico): Nozze di Figaro, Cossí fan tutte, Bohème, Tännhauser
  • Carnegie Hall (NY): Roberto Devereux

Ya no había quien la parara. A star has born!. Me haré eco de tres de esas actuaciones, afortunadamente recogidas en disco: la del Festival de Glyndebourne, su debut en el Metropolitan y por último el periplo mexicano.

En cuanto a su legendaria Mariscala en el Rosenkavalier de Strauss, hay que decir que se trata de una publicación excepcional, por varios motivos. Hubo que esperar 20 años, hasta 1984 en el Liceu, para que volviera a cantar ese papel, por segunda y última vez. Pero también por la calidad sonora y la cuidadísima producción (nota para el Liceu), el triple-CD viene enfundado en un libreto de casi 200 páginas... La revista Diverdi -en paz descanse, otra víctima más de la nefasta política cultural española- lo reseñaba así en su número 202, de abril de 2011:

"Realmente, y como podemos apreciar en la grabación, es increíble la forma en que la artista resuelve cada uno de los detalles de la partitura, como si hubiera cantado cientos de veces el papel (que, de hecho, sólo volvería a encarnar varios años después en el Liceo de Barcelona), al que otorga una sensualidad, una femineidad, una carnalidad y una coquetería muy mediterráneos, alejados de cualquier distanciamiento vienés".

Y finaliza la crónica Rafael Banús:

"La suya es una Mariscala de primera clase, atenta a todos los pormenores del libreto, que demuestra un perfecto dominio de la lengua alemana adquirido en sus 'años de galera' en Basilea y Bremen y exhibe una voz de una belleza y una homogeneidad incomparables". (o-lé)



En segundo lugar, su debut en el nuevo MET con el Faust de Gounod. La crónica de Raymond Ericson en el New York Times lo recogía así:

"Gounod's "Faust" provided the vehicle for two Met debuts this week-Spanish soprano Monserrat Caballe as Marguerite and American baritone Sherrill Milnes as Valentin. 



Since Miss Caballe had created a sensation in concert performances of opera here, there was considerable anticipation in the capacity audience as to how she would make out in a full-staged production, and how her voice would sound in a house the size of the Met. There was also speculation that the soprano, who had made her success here in obscure Donizetti operas, might be miscast as Marguerite, although she has a repertory of wide range.

As it turned out, it was not an ideal role for her, but when she was at her best on this occasion, singing as superlatively as she had before, there was no doubt that she belonged on the Met's stage.


Mme. Caballe's voice in all its pure loveliness projected beautifully in the auditorium. The exquisite pianissimos, the delicate colorations of phrase, the gleaming high tones were as much a delight to the ear as always.


Programa de mano del debut en el MET

There is more to the soprano's singing than just gorgeous sounds. She is a musicianly singer and, instinctively at least, a sincere and tasteful actress, and she combined these qualities in an appealing portrait of Marguerite. She is a plump woman, and her looks were not helped by an unflattering blond wig, but she moved through her role with a becoming simplicity and an honest expression of her emotional awareness of the character she played.

The soprano sang the "King of Thule" ballad with a haunting tone, but she did not have the technical glitter or animation to do justice to the Jewel Song. Her last high note was pure gold, and the response of her listeners was such that the singer was virtually forced to turn and bow her head to the audience before the domonstration ceased. However, it was after that that she offered some of her most elegant singing, the kind that is most characteristic of her.

This was Mme Caballe's only appearance with the Met this season, and it is almost unnecessary to express the wish that she will be back next year-and often".


Y para finalizar, Otto Mayer-Serra, en Audiomúsica de Mexico, escribía respecto al tour de force en aquel país:

"No será fácil encontrar hoy por hoy en otra cantante, la reunión de las extraordinarias cualidades de esa hermosa voz: timbre fresco, lleno de color y excepcional pureza, gran extensión y pareja en todos los registros: radiante y virtuosístico filado, exquisita dulzura y, cuando es menester, vigor dramático, fácil dicción y emisión impecable (...) Y en cada momento la artista sostiene la gran línea vocal 'sobre el aliento' con una técnica de canto que no conoce escollos ni límites".

ACABAMOS YA por hoy. Como creo que os comenté, todos estos posts anuales de las dos décadas prodigiosas de la Superba finalizarán con mi TOP5 discográfico. Veréis que algunos años voy sobrado de opciones y otros algo más justito... Éste de 1965 es de los primeros ;-) En concreto, destacaré cuatro o cinco grabaciones suyas en directo y adicionalmente la que para mí sea la mejor grabación en estudio del año respectivo, si la hubiere... Todas ellas han sido (y serán) debidamente revisitadas para preparar "adecuadamente ambientado" el post de turno... ¿Qué lujo, no?! Ahí va mi selección de discos para 1965, en orden cronológico y cada uno con su link, para que disfrutéis de auténticas píldoras de calidad!

Lucrezia Borgia, el nacimiento del mito

Su primera Mariscala, Strauss puro

La mejor Liu de la historia acompañando 
a la mejor Principesa

Elisabeta I, su primera gran reina donizettiana

Marguerite, su debut en el MET

Y por último la recomendación de estudio, el Presenting... ya mencionado con anterioridad. Para ser un lanzamiento "superbo" cabe suponer que el diseñador titular de la casa discográfica estaba de baja... La portada se comenta sola, y el libreto tiene la friolera de 6 páginas (2 por idioma). Es un detallito, pero no baladí. En general hay que decir que la gestión de la carrera de la diva catalana, en mi humilde opinión, adoleció siempre de falta de... atención al detalle fino, digámoslo así... No sé... Comparad este lanzamiento el año de su triunfo en el Carnegie con, por ejemplo, el de la Stupenda y su The art of the prima donna (DECCA 1960, recientemente remasterizado), con casi 100 páginas de libreto y lanzado al mercado en similar situación al Presenting, en su caso inmediatamente después de la mítica Lucia en el Covent Garden... veréis lo que quiero decir... Vale que son diferentes discográficas y todo eso pero... Por no hablar de temas mucho más serios, como la retirada o no de los escenarios... (charquito Alex!!). Aunque eso daría para otro post y ciertamente quizás no sea achacable a la propia cantante... Al contrario, al César lo que es del César: nuestra soprano siempre renegó del calificativo de "diva", incluso creo que tampoco le gustaba nada lo de "Superba". Ella siempre decía: "simplement, soc la Montserrat". Pues eso, os presento a...

Presenting Montserrat Caballé, el lanzamiento
discográfico de la Superba en EE.UU (estudio)

Hasta el próximo martes amig@s, salud!

(PS: respecto a la carrera discográfica oficial de la Caballé, esto es, trabajos de estudio, hay que decir que fue simplemente "discreta". Se cuentan con los dedos de una mano las grabaciones auténticamente legendarias. Me refiero a legendarias como la Tosca de la Callas de 1953, con Victor de Sabata en el podio y Giuseppe di Stefano y Titto Gobbi de partenaires, esa grabación marcó el nivel para todas las que vinieron después. Sin duda, el hecho de que -a diferencia del resto de grandes cantantes- la Caballé sólo registrara una única versión de cada papel -"cuando sentía que mi voz estaba en estado óptimo para ello"- hace que no tengamos segundas oportunidades para mejorar o siquiera "matizar" la evolución de un papel concreto... O para afinar el resultado final de conjunto, pensemos que una grabación alcanza el calificativo de "legendaria" cuando TODO el equipo (director, cantantes, orquesta, mesa de sonido, productores...) están en estado de gracia. Y éste no es un tema menor: cualquier disquisición en el mundo operístico sobre tal o cual div@, o tal o cual grabación, se realiza siempre sobre las versiones de estudio, ya que se supone que todas ellas se han grabado en condiciones mínimamente dignas, y por tanto comparables. Y en nuestro caso, tratándose Montsy de un "animal de directo", creo que eso la penalizó... A pesar de todo, haberlas haylas, las iremos señalando en su momento)

(PS2: como habréis apreciado, no se me ha ocurrido ni por asomo hacer la menor crítica musical de los discos propuestos. Ya he dicho que no sé de música. Los que están son, sencillamente, los que más me gustan de todos los que poseo. Para críticas fundadas os dirijo al extenso "anexo crítico" de su biografía oficial, Casta diva. Más de 100 páginas donde los propios autores comentan con extraordinario detalle toda su discografía, tanto la oficial como sobre todo la pirata, la que consolidó el mito. Resaltar, como apuntan ellos mismos, que esta parte final del libro es la única que la Caballé no revisó antes de pasar a la imprenta)

(PS3: anyway! si algún valiente ha llegado vivo hasta esta posdata y quiere "detalle fino" de alguna de las grabaciones -que me moje, vamos- estoy a vuestra entera disposición. Por ejemplo, preguntas que sin duda os asaltan a cientos del tipo "por qué has preferido la versión de Turandot en Buenos Aires con Usunov frente a la de Mexico con Lavirgen?!" :-)


Claudio Abbado
Elena Sancho