martes, 18 de marzo de 2014

Poveri fiori (1972, Año VIII, parte 2)

(Dedicat a Siset i Narcís Aragall)

La vida, sabéis perfectamente amig@s, es tomar decisiones. Y en esta segunda y última parte del trascendental y denso año de 1972, la primera decisión ha habido que tomarla antes de empezar. ¿Qué me pongo de banda sonora del post?. ¿La Adriana del Liceu... o la Norma de la Scala?. Difícil, muy difícil decisión. La primera es una grabación directa de un master de Jordi, y si me la dejó en su momento es porque para él era muy especial, sin duda... Pero la segunda es una grabación "oficial" -con sonido excelente de MYTO- y nada más y nada menos que de la noche más importante de la Superba desde su debut en Nueva York, ocho años atrás...

Salomón, asísteme... Vamos a escuchar esta segunda, pero el post y su título lo consagraremos a la primera; sin duda fue la primera vez que Jordi Suriñà oiría el Poveri fiori, así está bien...

Nos quedamos en junio de 1972, con La Traviata del Covent Garden, y al inicio de este post seguimos en Londres, esta vez con la versión en concierto de la Caterina Cornaro en el Royal Festival Hall (mientras aparece la Caballé en el "Sediziose voci"... que no me olvide de contaros la anécdota de todas las anécdotas sobre aquella serata de inauguración, made in Jordi, of course).


"Caballé sang the role with radiant feeling and agile brilliance..."

Caterina Cornaro, la última de las 70 (!!) óperas compuestas por Donizetti, fue un juguetito que se permitió la Caballé un par de años, entre 1972 y 1974, y para mayor gloria de Jaume (Giacomo) Aragall, pues todas las representaciones de esta obra las cantó con el insigne tenor catalán (todas menos ésta de hoy, justamente, en la que hubo que llamar deprisa y corriendo a Carreras para sustituirle por enfermedad). Se trata de una ópera menor, pero el canto de la Caballé -con florituras y ágil- de principios de los 70's, compensa de sobras.

Del Reino Unido nuestra diva viajaría a su ciudad francesa fetiche, Orange, para hacer una demostración de cualidades vocales en Il Trovatore. Pero antes tuvo tiempo de meterse en los estudios de grabación -la mayor parte de sus obras de estudio fueron registradas en Londres. Sí amig@s, por si el año no tuviera ya poco ritmo (desmayos incluidos), vamos a aprovechar los huecos de la agenda para grabar no una, sino CUATRO óperas. Inaudito. Y mala elección, sin duda. Tiene toda la pinta de haber metido algunas grabaciones con calzador. Y el hecho no hubiera ido más allá si no fuera porque una de las cuatro era la Norma...

Vamos a ver si lo entiendo, Montse: Norma es tu consagración mundial definitiva, como veremos al final de este post. No olvidemos que sólo grababas una versión de cada ópera, saliera ésta bien, regular o mal. Y justo el año de meterte en el estudio con la obra maestra de Bellini... se te ocurre grabar 3 más, en vez de concentrarte en registrar la-mejor-versión-de-Norma-de-la-historia-del-disco??!!! No ho entenc reina...

"La grabación de estudio de RCA fue realizada en Londres al final de un frenético período de actividades en el cual la soprano había grabado en el transcurso del verano de 1972, y en apenas unas semanas, tres óperas completas. Ésta es la última de la serie, y debería haber sido la joya de la corona (...) Quizás se trate del único ejemplo en su carrera en que debería haber aprovechado la ocasión para romper su propia regla de oro según la cual jamás graba el mismo papel más de una vez". (Pullen & Jay-Taylor, op.cit.)

Pues claro, mujer de Dios, tenías que haberla grabado otra vez, justo después de Orange, con el mismo Pollione de entonces (Jon Vickers, mucho mejor que Domingo 100 veces en ese papel), y cambiando de Adalgisa (Veasey por Cossotto). El papel lo habías madurado más, y con ese reparto -y quizás otro director, ahí no llego- te hubiera salido una grabación antológica. Para enviarla a Marte en un paquetito junto al Fuente y Caudal y el Alchemy como representación de la música terrícola!! 

En fin. Las óperas grabadas estos meses del verano londinense fueron: el papel de Liu en la Turandot histórica con Sutherland y Pavarotti (a la Caballé no sólo no se le cayeron los anillos por participar con la insigne pareja en un rol secundario, sino que además sirvió la mejor recreación del personaje de la esclava jamás registrada en disco), el Guillaume Tell de Rossini, la Giovanna d'Arco de Verdi y nuestra Norma de Bellini. Creo recordar incluso que intervino en unos Pagliacci grabados por Domingo.


Grabación legendaria, por irrepetible reparto
El Signore, ascolta! de Caballé permanece insuperado

Bueno, ¿por dónde íbamos?. Cruzando el charco: Orange, Trovatore, triunfo asegurado, canto angelical, a pesar de un reparto muy muy desigual, como recogía algún titular "crítico" de verdad.


Menos la Caballé, que nunca decepcionaba con su
Tacea la notte placida

De su paso por Francia es interesante detenerse en un nuevo entr'acte que le hacen a nuestra diva, en el que se le pregunta por su teatro y cantante favoritos: "Metropolitan" y "Callas", respectivamente.


"Savez-vous que vous êtes aussi sa chanteuse préférée?"
"Je sais et j'en suis très heureuse"

Tras el período estival -recordings & vacation- en septiembre llevaría la Norma a París, en una representación accidentada por una nueva indisposición, esta vez de su marido. Ella declararía posteriormente que "mi marido cantó enfermo para que no se aplazara la inauguración de la temporada"...


Una hernia discal del tenor obligó a suspender
la ópera en el 4º acto...

Y llegamos al punto álgido del año, lo mejor para el final... Volvemos a Barcelona para inaugurar la temporada (vaya duelo vocal con Cossotto en la Norma, uf...). Fijaos en aquellas portadas de principios de los 70's, con fotografía de autor a página completa, especial en el interior... y no sobre fútbol, sino sobre ópera!!! Those were the days of miracle and wonder Princess...



¡Qué escenarios, qué vestuario! (si Mortier levantara la cabeza...), y qué gran oportunidad de ver los entresijos previos a una representación, la diva afinando la voz al piano en el camerino: "La voz está bien... ¿no parece que el maquillaje da alguna sombra?". Suelta, suelta, vamos...




Para delicia y gozo de Jordi, la Gaceta Ilustrada del 10 de diciembre dedicaba una entrevista de 6 páginas completas a todo color con Montserrat Caballé. De entonces son sus famosas declaraciones "Cantar es muy duro, pero mucho más duro es trabajar en unas minas", su declarado amor por "Beatles, Tom Jones y Raphael", etc. Si alguien la quiere completa a vuestra disposición.


Y yendo a lo importante -la música-, hay que decir que la Caballé debutaba el papel esa noche, reforzando su etapa dramática recién iniciada, dado que en esta ocasión la propia protagonista -Adriana Lecouvreur- es una actriz de teatro. Como recogía Colomer Francés:

"Digamos que la obra tuvo la interpretación idónea, tanto vocal como escénicamente. En esta obra de Francesco Cilèa, su obra maestra, con necesitar una gran voz, exige también con igual fuerza una actriz; hay que destacar esta vez que dichos imperativos los reunió la artista completamente. Escuchar esta Adriana por Monstserrat Caballé, resultó un lujo, un derroche artístico".

Me parece muy acertada la reseña, y efectivamente, a todos los que ponen en duda la capacidad actoral de nuestra diva -yo mismo de vez en cuando- les sugeriría que revisaran su grabación de este papel en Tokyo (llegaremos, tranquilos, 1976) o la misma Norma de Orange de aquí un par de años.

Para Juan Arnau, "Montserrat Caballé planteó la interpretación con un visible deseo de crear sonido, de envolver en él toda la humanidad de 'Adriana', de llenar la escena con lirismo cálido, casi húmedo, contagioso (...) con simplicidad de puro arte. Lo tuvo en gran medida toda la interpretación (...) que se coronó con la dicción refinada de 'Poveri fiori' y en la dulcísima forma de frasear 'Ecco la luce', momentos que fueron de intensa belleza (...) Creo que la gran diva interpretaba por primera vez el personaje. No sé si cuando ya figure en su repertorio con centenares de representaciones podrá cantarla mejor". 

En el papel de Maurizio la acompañaba Josep Carreras, en un rol hecho a su medida también, y de la química que se estableció entre ambos artistas da buena prueba la foto siguiente. El propio tenor declararía más adelante que "en toda mi carrera nunca he sentido algo parecido encima de un escenario a cuando cantaba la Adriana junto a Montserrat Caballé, especialmente aquella noche de Tokyo".


Poveri fiori... ésta fue la actuación que conmocionó
al AMIGO Jordi Suriñà, para siempre jamás...

Y vamos ya a la Norma, que si no esto se os va a hacer eterno (yo estoy disfrutando de lo lindo, ahora viene el "Dormono entrambi", donde al levantar el cuchillo ya sabemos que no va a matar a sus hijos...). ¡Va! ¡Anécdota Suriñà! Larga, tal cual me la contó él...

La Scala había concedido a nuestra diva el rarísimo privilegio de elegir la obra para inaugurar la temporada de ópera, verdadera noche de gala en el país transalpino. Y la Caballé no se lo pensó dos veces: "claro, piaccere, llevaré la Norma".

...

Contaba Jordi -casi entre lágrimas- que a los responsables del teatro se les puso la cara de todos los colores, hasta que finalmente retomó su tonalidad original: 

- Verá Signora Caballé..., esa obra no se representa aquí desde la última vez que la cantó la Divina y... bueno... no creemos que sea una decisión acertada... piense que los "viudos de la Callas" (la logione scaligera, los aficionados de los dos pisos superiores, el gallinero, vamos) se la pueden comer con patatitas... si prega di scegliere un altro...
- Amici miei, o la Norma o no inauguro temporada, va bene?

Y, esta vez sí, el gesto osado de la Superba fue coronado con un triunfo absoluto, que la consagró por los siglos de los siglos como "il più grande cantante della storia del melodramma musicale". Gracias a esa noche escalígera, precisamente. ¿Qué hubiera sido de su carrera sin esa actuación? Chi lo sa...

Crítica unánime para una noche inscrita con letras de oro en la leyenda de la Ópera...

Recojamos con detalle algunas de ellas, sin duda son legendarias, vale la pena dejar testimonio escrito:

Una bella Norma esaltata dai "mostri" Caballè e Cossotto (C.F.)

"Certo, della Caballè si potrà dire che non possiede la grinta, la ferinità, gli scatti, i rapidi traspassi, la disperazione che urge dal di dentro, dalle viscere, il fascino misterioso che era nella voce dell'indimenticabile Callas (... quale quello della sventurata sacerdotessa, il recordo di Maria Callas è inscindibililmente legato); tuttavia la Caballè canta in maniera pressochè perfetta: la sua splendida voce, che conserva uniformità di colore e sonorità in tutti i registri, supera agevolmente, con straordinaria duttilità, tutti gli ardui scogli disseminati nella difficile parte.

Con grande disinvoltura, senza mai un attimo di incertezza, la Caballé passa dal 'cantabile' delle arie -la sua 'Casta diva' è davvero un essempio di bel canto- ai declamati, alle squassanti 'cabalette'.

E la sua interpretazione dimostra poi una notevole intelligenza d'artista: Montserrat Caballè aggiunge infatti alla ieraticità del personaggio di Norma una sorta di consapevolezza, di coscienza del dolore: ne fa quasi una vittima destinata a soccombere, schiacciata dal peso di un amore colpevole che sa da sempre condannato a una tragica fine". 


Questa "Norma" deve molto alla Caballè (Beniamino dal Fabbro)

"La Caballé, infatti, canta la parte come è stata configurata da Bellini (...) Ed ecco, per merito della Caballè, restituito a 'Casta diva' tutto il suo lunare incantesimo di teatrale 'notturno'... Con questo, Montserrat Caballè non è in tutto una Norma ideale, ma l'approssimazione interpretativa alla difficile eroina, da ricostruire dopo tanti guasti, è ragguardevole e sicura". 


"Norma" alla Scala in una buona messinscena (P.P.)

"Alla Scala Norma era Montserrat Caballè. Si sapeva già che il soprano spagnolo è uno dei pochi all'altezza delle difficoltà tecniche della parte: ora si è visto che sa anche affrontare con grande consapevolezza la interpretazione del personaggio (...) Con perfetta fusione con la Cossotto (...) Non tutto le riesce ugualmente bene (...) ma ciò non impedisce di riconoscere anche agli altri aspetti della sua interpretazione una coerenza, una nobiltà ed una capacità di approfondimento convincenti".

Norma nobile e bella...

Y por último, la mejor de las reseñas de la prensa italiana, de largo, divertida y sabia (algunos pasajes demasiado para mí, pero transcribo igualmente):

Una meraviglia l'accordo delle due voci femminili (G. Lanza Tomasi)
Il confronto fra il soprano spagnolo e la Callas

"Il partito formidabile era quello delle memorie. Memorie della Callas innanzitutto... Nei grandi teatri il giudizio è in partenza per sottrazione (la Caballè non ha questo e quest'altro), successivamente per addizione; il che non significa riconoscere al nuovo venuto qualcosa di più, ma semplicemente quel che è suo: dare a Cesare quel che è di Cesare (...) Ma il rischio è la monogamia. Se il melomane non è capace di tradire il primo amore il processo si blocca. Egli ascolta sempre per sottrazione. E a Milano la Callas ha lasciato tanti fedeli. Povera Caballè. La cabala infuria.

Cominciamo da quel che le manca. Il dramma, la scena, il temperamento; cioè la sua lettura è belcantistica anzichè drammatica (...) Lettura drammatica e bel canto non sono infatti concetti antitetici ma complementari. Almeno nella Caballè (...) L'acquisizione del tradimento di Pollione 'tremi tu'; il duetto risolutivo 'in mia man alfin tu sei'; lo spicco del declamato sin dalle 'sediziose voci'. Sono certo i passi dove la presenza più si scosta dalla memoria (...) Dove la Callas il 'crudel romano' se lo mangia, la Caballé lo ha già digerito (...) Questa Norma nè le manca la presenza scenica. La recitazione è un corrispettivo della passione...

Ma nel giardino che le è proprio i fiori di questo soprano ricresceranno soltanto in paradiso... Riporterete per sempre nel cuore il trillo e cadenza di 'casta diva', la giogia fiorettata del 'vivrai felice ancor', con quella sua scala semitonata discendente, non dura e picchettata come nella scuola tedesca, durante la quale la sala trattiene il respiro, quel segno d'estasi con cui all'opera si deliba e cattura, si fa propria una suprema emissione vocale.

Ascoltate lo stesso passo riprodotto attimi dopo dalla Cossotto: fino ad oggi imbattuta, ha ceduto la palma. Meraviglia della serata l'accordo delle due voci femminili (...) L'intonazione perfetta delle impossibili cadenze, l'assenza del grido negli ultimi gradi, rallentati, della scalata al 'la-do' acuto. E il ritorno de la Cossotto, favolosa Adalgisa...

Opera delle donne, Norma ha totalizzato decine di chiamate alla Casta Diva, e ancor più dopo il duetto del secondo atto. Un trionfo che resta nella storia della Scala, ed apre a Milano l'era di un nuovo mito". 

Vaya, no está nada mal teniendo en cuenta que en 1972 la Superba todavía estaba evolucionando el personaje; un rol que alcanzaría su cénit en Orange (1974) y que pasearía por todos los teatros del mundo (Big4 incluidos: MET, Scala, Viena y Covent Garden) durante esta década. En los 80's apenas la cantaría ya, y siempre en localidades periféricas.

PERO ACABEMOS 1972 con la parte final de la anécdota de Jordi:

El superintendente de la Scala -il capo di tutti capi-, dado que retransmitían la serata por radio, se había aislado solo, sin teléfonos, en su villa de las afueras de Milán, con la orden -terminantemente expresa- de que no le molestaran, bajo ningún concepto. Quería comprobar, sin interrupciones ni toses molestas, de viva voz, si finalmente el testigo de la Callas tenía nueva portadora...

Y el éxito de la noche fue tal -Domingo dixit- que al acabar la representación, en el quinto o sexto turno de aplausos a los artistas (curtain call en argot teatral), los espectadores empezaron a clamar: "Sola, sola", queriendo decir que saliera Montserrat Caballé a saludar sola. Sacrilegio absoluto en el templo milanés, dado que estaba absolutamente prohibido, ni la "añorada" Callas lo había podido hacer. Los cantantes salían a saludar en conjunto, siempre.



Cartel original, desde Milano hasta Canet de Mar

Pero el público -Jordi Suriñà entre ellos- insistía, ya con fiereza. El segundo de a bordo no sabía qué hacer. Y ni corto ni perezoso, envió a un mozo -escoltado por dos carabinieri motorizados- a la villa del superintendente, a solicitar la venia -por escrito- para que la Caballé saliera a saludar sola a escena. Y a la vuelta de estos al teatro, con la autorización concedida, se produjo el miracolo scaligero... 


"Un trionfo che resta nella storia della Scala, 
ed apre a Milano l'era di un nuovo mito"

La Caballé volvería otras dos temporada más a la Scala con la Norma (1975 y 1977), y desde entonces tengo entendido que no se ha vuelto a representar nunca más allí esta obra. Huelgan más comentarios. 

Os dejo con la segunda parte de la recomendación discográfica de 1972, incluido el registro de estudio NO legendario, qué lástima... Faltaría el Trovatore de Orange, no porque no sea válido, sino porque es una grabación en vídeo tan pirata que me da vergüenza subirla, no dejemos rastro... 

Fuerte abrazo a tod@s, desde la profunda conmoción del In mia man alfin tu sei... ("l'In mia man della Caballè scende come un brivido per la schiena") ¡Qué final apoteósico!... Lloro.


Divertimento...

Conmoción...

... y CONSAGRACIÓN

Y la desaprovechada grabación de estudio, simplemente correcta. Como pasa a menudo con la Caballé, hay que acudir a sus directos para elevarse. Domingo tampoco está como para tirar cohetes... Un claro ejemplo de que no siempre juntando primeras espadas de cada cuerda se consigue cuajar un trabajo de conjunto superior...





Hasta la semana que viene, amici miei... Deh! non volerli vittime...


(PS privada Nàrcis: el gran Gioacchino Lanza me ha hecho reflexionar sobre algo a lo que llevo algún tiempo dando vueltas... "Se il melomane non è capace di tradire il primo amore il processo si blocca"... Chato... O me desbloqueo de aquí a junio o creo que no renovaré el abono del Liceu... De momento, cuando acabe el blog pienso pasarme un tiempecito alejado de la ópera... ¿le habrá llegado ya el turno a la sinfónica, a mis 45?)

(PS2 Norma scaligera para practicantes de francés)

"Pour la première de 'Norma' à la Scala, Montserrat Caballé a remporté la plus difficile bataille de sa carrière. La partie était loin d'être gagnée d'avance car la cantatrice devait affronter, devant le public le plus froid et le plus blasé du monde, le souvenir de Callas, et qui plus est de la Callas de la grande époque (...) Or, ce fut un incroyable, un indescriptible triomphe. Il faut remonter plus de neuf ans en arrière, à la dernière apparition de Karajan, dirigeant à la Scala une inoubliable 'Cavalleria Rusticana' pour trouver un succès comparable: la multitude des rappels, les cris d'enthousiasme, si nombreux, que, pour une fois, on  ne remarquait pas la détestable 'claque' qui sévit dans ce théatre, noyée, submergée par les bravos de la salle tout entière". (Monique Barichella)

Aunque la 'claque' de la Scala no olvida ni perdona... esperarían 10 años si hacía falta, hasta la mítica -y única- Anna Bolena de 1982... Ciertamente, en 10 años la Caballé había perdido parte de su seguridad (el "senza mai un attimo di incertezza" empezaba a no aplicar), y en cuanto al público milanés Monique acierta de pleno: es el más frío y entendido de todo el planeta. Pero eso ya llegará, de momento quedémonos con el doble mérito de esta Norma de hoy...

(PS3 Norma de estudio)

Disculpad pero este tema me tiene mosqueado. Mirad lo que he encontrado traspapelado en el álbum de 1973... La crítica francesa del disco de RCA!!


Interprétation: 8,5
Qualité technique: 6,5

Bueno, os lo resumo. Compara los tres registros emblemáticos de esta obra, a saber: el primero de la Callas en 1954, dirigida por Serafin y acompañada de Stignani, Rossi-Lemeni y Filippeschi; el de Sutherland en 1965, dirigida -como no- por Bonynge y acompañada de Horne, Alexander y Cross; y éste de Caballé de 1972.

A pesar de que en la reseña se afirma que "prise dan son ensemble, et sur le plan du chant pur", esta última versión "est probablement la meilleure, et où triomphe Montserrat Caballé", y se da por ganadora "sans rivale" a la Superba en el "Casta diva..." y resto de "scènes d'atmosphère" como "O rimembrenza..." o "Qual cor tradisti...", sin embargo en las partes más dramáticas es la Divina Callas quien se lleva claramente el gato al agua; por último, en los duetos entre las dos féminas protagonistas, es la pareja formada por la Stupenda Sutherland y Marilyn Horne la que se bate mejor el cobre. Por tanto... ¿tablas?

"Conclusion: Callas (1re version 1954) pour un souvenir inoubliable, Caballé pour un présent parfait".

(PS4 Norma estudio bis, y dale...)

En la discografía crítica al final de su biografía oficial, Pullen y Jay-Taylor asumen como muy superior la versión en directo de Orange'74 a la de estudio de 1972, aunque reconocen que "a la grabación de RCA nunca le han faltado admiradores":

Desde su tribuna de Gramophone, Richard Osborne afirmaba: "[Caballé] canta con pureza clásica; su moderación nos conmueve hasta las lágrimas (...) Es una interpretación de la ópera, y del papel principal ante todo, que ningún amante de la gran obra de Bellini (ni ningún amante de la lírica) puede permitirse olvidar".

(PS personal final, y ya)

En fin chic@s, quizás lo que me pasa es lo que a Paco... que soy tan monógamo de la Superba que me paso de perfeccionista. Además, no sé de qué hablo, si la primera vez que la vi en directo era ya casi siglo XXI... (gran oooohh!). ¡En el fondo soy un "viudo de la Caballé"!... Alea jacta est, mi etapa lírica toca a su fin. Como decíamos al comenzar el post, "la vida es tomar decisiones"... Tranquilo Narcís, la noche de Die Walküre nos correremos una buena despedida, demana't festa l'endemà!! Pero en verdad os digo que no es el círculo que se cierra, sino la primera jornada de la nueva era. El Rubicón ha sido cruzado. La era sinfónica ha comenzado. Cabalguémosla con determinación... ¡Quién tema la punta de mi lanza, nunca atraviese el fuego! Ha sido un placer, amigo mío.


Els Siset Aragall, pare i fill, a la bodega del Clot

"El amor de Brunilda y Sigfrido se enciende como se encendió en Siegmund y en Sieglinde: de forma breve y misteriosa. Pero Brunilda es algo más que una mujer terrenal: viven en ella los conocimientos primordiales de su madre Erda y de su padre Wotan. Y Sigfrido es una encarnación nueva, más noble y más libre, de Siegmund. El gran drama cósmico al que Wagner dio forma en cuatro extensas jornadas teatrales tiene su cénit en el amor de esta pareja a la vez humana y sobrehumana".

(Kurt Pahlen, Diccionario de la Ópera, EMECÉ Editores, Barcelona, 1995)

martes, 11 de marzo de 2014

Addio del passato (1972, Año VIII, parte 1)

Amig@s, al son del turbador preludio de la Traviata inicio mi post semanal -correspondiente al Año VIII de la era Caballé-Suriñà- turbado también por la magnitud de la información a digerir, estructurar, filtrar y comunicaros este 1972... Si recordáis, la semana pasada os anunciaba que tenía nada menos que 9 (!) óperas que escuchar para preparar el post... Bien, yo hice mis deberes, lo que no esperaba es que el amigo Jordi le hubiera dedicado a este año nada menos que... tres tomos tres!!!

Lo cual permite extraer dos conclusiones evidentes. En primer lugar, que 1972 fue el año cumbre en la carrera de la Superba ("la soprano lírica mejor pagada del mundo", "me retiraré muy pronto", rezan algunas de las crónicas de Jordi ese año). Y no sólo por la cantidad y variedad de las representaciones dadas, sino porque acumula 3 highlights de una relevancia máxima: el debut en el Covent Garden ("at last on stage here!") con esta Traviata antológica que escucho ahora mismo; el debut también en el papel de Adriana Lecouvreur en el Liceu junto al Maurizio de Josep Carreras ("her Adriana was perfection", no nos olvidemos), and last but not least, la legendaria Norma de la Scala, tomando definitivamente el relevo de Maria Callas en el "papel de papeles" (a diferencia de los toreros, los divos dan la alternativa de manera más sutil... la que asistió al evento fue Renata Tebaldi, gran rival de la Callas durante décadas ;-).

Ave Caballé, de parte de Maria que...

Y la segunda conclusión, derivada de la anterior, es que no hay human being que meta toda esta información en un solo post... así que -excepcionalmente- a 1972 le dedicaremos dos publicaciones, ¿os parece bien?. Así me gusta, veamos el primer tomo (tomo V) qué nos depara...

Bien, el año lo iniciamos -como es tradición- en el Gran Teatre del Liceu, acompañada del ya afianzado partenaire Carreras, en una reposición preciosa de la Luisa Miller (¡cómo le corría la voz al Carreras joven!!... oh... nada que ver con Caracalla'90 y el resto de actuaciones con los Tres Tenores)


Cedámosle, por esta vez, los honores de la crónica al joven tenor barcelonés:

"Respecto de José Mª Carreras, sin jugar a las adivinanzas, quiero decir que creo firmemente que su interpretación del aria 'Quando le sere al placido' puede marcar un punto de partida, un punto de referencia, respecto de su carrera artística (...) Carreras une a su bello timbre, a sus innegables cualidades vocales un entusiasmo arrollador, un 'darlo todo' admirable, que es señal inequívoca de la vocación que caracteriza a los grandes cantantes". (Augusto Valera)


Luisa-Caballé y Miller-Glossop, Liceu'72

A continuación de esta actuación liceista, nuestra diva marcha a Venezia... oh!... para una representación del Roberto Devereux antológica (y a la postre única) en el legendario Teatro de la Fenice.


"Mais aujord'hui, c'est Montserrat Caballé qui règne incontestablement sur le bel canto (...) elle arrive à 'habiter' cette musique et obtient des résultats identiques, sur les plans musical et dramatique, que la Callas. Une profonde compréhension du texte et de la partition, un sens psychologique juste et fouillé, une caractérisation effective, un jeu de scène merveilleusement adapté à sa personnalité, tout cela est dejà étonnant, mais il y a en plus cet admirable don du ciel...: sa voix". (Eric Dechamps)

Y de Donizetti a Donizetti, en marzo ya estamos en Paris para ofrecer a los amigos franceses la Maria Stuarda en versión concierto, de nuevo en la Salle Pleyel:

La plus velle voix

"Avec Marie Stuart de Donizetti, Jean Fontaine a réussi à offrir aux Parisiens un concert aussi galvanisant qu'une représentation de Norma avec la Callas, décors et costumes. Ce miracle, nous le devons, bien sûr, à Montserrat Caballé, la plus velle voix dont un puisse rêver, plus somptueuse encore d'année en année, son velours se couvrant d'or, et une artiste dépassant les limites humaines par sa technique, son souffle et ses possibilités qui en font l'interprète inégalable du répertoire dramatique de l'époque romantique".

Y atención a la continuación de la reseña francesa, que marca el tono de adoración absoluta que le profesaban en el país vecino (muy diferente, veremos al final de este post, del dispensado desde la pérfida Albión... ;-)

"Je ne crois pas que son illustre compatriote, morte à vingt-huit ans mais immortalisée par Musset, La Malibran, ait pu produire le même effet magique sur les spectateurs de la Scala en 1835, quand elle interpréta le rôle de la reine Marie Stuart. Je n'imagine aucune artiste capable d'insulter avec autant de violence la reine Elisabeth d'Angleterre en la traitant de bâtarde, 'figlia impura di Bolena', et d'elever avec une telle douceur une dernière prière: 'Deh! Tu di un'umille preghiera' avant de marcher vers l'échafaud, tenant en haleine sur les cimes du sublime pendant les trois quarts d'heure de cette scène final, les spectateurs fascinés de la salle Pleyel". (René Sirvin)

Vaya con la crónica... La preghiera ya os la puse en otro post, escuchad ahora la escena de la confrontación con la reina de la que habla la crítica... Nunca los ángeles (cabreados) cantaron igual...

Y de Paris a Nueva York, para cantar la Isabel de Valois en un nuevo Don Carlo, esta vez en el MET.

"... ideally suited to her"

"As might have been expected, she sang most beautifully. The part of Elizabeth is ideally suited to her. Dramatically, it asks little of the intepreter except to stand around, looking regal and unhappy. This Miss Caballé did with a becoming modest sincerity. Somewhat slimmer than before and handsomely gowned, she moved with an unexpected grace. The sensitivity  and tonal purity of her singing stood out..." (Raimond Ericson)

En el mes de mayo, en el transcurso de un recital benéfico en la capital francesa, nuestra diva cantó desoyendo los consejos médicos -se había desmayado hacía apenas dos semanas en Los Angeles- y se volvió a desmayar, justo cuando entonaba el aria final de la Traviata que da título a este post, para consternación del público de la Opera de Paris. Afortunadamente no pasó de un desvanecimiento, pero ambos sucesos dan buena muestra del ritmo agotador que llevaba la Caballé por aquella época...

El ritmo de prima donna era agotador...

Y llegamos finalmente a la actuación estrella de este post (y mitad justa del año), la Traviata del Covent Garden, el 28 de junio. Lo primero que hay que apuntar es que estamos ante una de las obras más difíciles -por compleja- para la cuerda de soprano. Se dice, no sin razón, que es una obra verdiana que en puridad exigiría tres sopranos diferentes, una para cada uno de los tres actos que la componen: de coloratura en el primero, dramática en el segundo, y lírica en el tercero. Sobrehumano, ¿verdad?. Excepto para Maria Callas, claro, la Jimi Hendrix de la ópera, quien compuso la más excelsa recreación de Violetta jamás vista...

Y pensaréis: ¿cómo se enfrenta Montserrat a tamaño reto y encima en un papel fetiche de su amiga Maria? Pues, en primer lugar, con mucho respeto al compositor y a la obra (recordad: "prefiero cantar antes tres Norma seguidas que una sola Traviata"), y después haciéndose suyo el rol. A diferencia de la gran soprano griega, que se "comía el papel" en los tres actos, la soprano catalana destacaba en el segundo y sobre todo en el acto final (su Addio del passato definitivamente no ha sido superado). Y en mi opinión, nunca cantó mejor esta ópera que en aquella velada londinense, que resultaría ser además su "addio" con dignidad del papel de Violetta, dado que, al año siguiente en el Liceu, tuvo el percance de sobras conocido -el famoso "gallo" en el primer acto- e inmediatamente la sacaría del repertorio. Por tanto, noche memorable. Pero esa es mi opinión, veamos la de la crítica londinense:

Crónica (realista) legendaria en periódico (conservador) legendario

"Madamme Caballé has elected to make her Covent Garden début not in one of her famous early romantic ans majestic parts but as Violetta in Verdi's La Traviata, a role extremely familiar and exceptionally testing to the singing actress who undertakes it. This was no new production but a revival of Visconti's 1967 black-and-white staging into which Mme Caballé brought her own costumes, pastel blue and lilac as well as monochrome - a pity".

Dos cositas antes de seguir: primero la valentía de nuestra diva. Joder, ¿que voy a debutar en la Royal Opera House, uno de los Big4? Pues venga una Traviata!!!! Y en segundo lugar, sorprende la polvareda que levantó la decisión de la Superba de llevar su propia ropa para la representación, tampoco le quedaba tan mal, ¿no?!

Guapísima Violetta... con un par! (Foto: Donald Southern)

But out of gossip... el comentario acerca del vestuario a buen seguro venía más por el lado de la "adecuación" de que quien interpretara el papel de la "cortesana" parisina (por decirlo finamente) fuera una cantante... "voluminosa". Es así, y aquí para gustos colores. ¿Todas las Violetta, o las Mimì, han de ser delgadas?. ¿Vamos a la ópera a ver figurines o a elevarnos?. ¿Qué opináis?. Personalmente pienso que no es un tema tanto de físico como de capacidad actoral... Acabamos de ver cómo describía el amigo americano a la Caballé en el Don Carlo, ¿verdad?. Y si echasteis un vistazo el post pasado al vídeo de la Bohème neoyorquina con Pavarotti sobran más comentarios... En cualquier caso, Montserrat Caballé, DIVA, imponía sus condiciones: 

- My friends from London, yo debuto con La Traviata y me llevo la ropa, ¿algún problema?
- Please! Madamme Caballé, la esperamos encantados, God bless you! 

Otras sopranos, ya en nuestros días, no han tenido la misma suerte, o la misma personalidad "insistent" ;-) y directamente se las ha echado de los castings por gordas. Tal cual. Pero no nos desviemos, sigamos con la crónica de la velada:

"There is something in Violetta's music for almost every accomplished soprano. Mme Caballé's artistic range and refined musicianship encouraged one to hope, if not expect, that she would bring special elloquence to all four of the opera's scenes: the lightness and brilliance of the first act, the gentle, selfless sacrifice of the interview with Germont, the grander phatos of her disastrous appearance at Flora's party, and the whispered tragedy of her dead scene...

And so, if I declare that this Violetta (uf, perdón!! qué estremecedor es el inicio del último acto... madre de Dios...) was most moving in the 'Pietà, gran Dio' refrains of act two scene two, and in the ensemble finale of that scene, and that she sang 'Addio del passato' (apuntito de sonar!!!!) in the last act with just the thread of tone exquisitely moulded, then pressed into an outcry of heartfelt sorrow, this does not mean that... (esperad, dejadme juzgar por mí mismo, ahora vuelvo)

"An outcry of heartfelt sorrow"... joder, no se puede describir mejor lo que acaba de suceder, amig@s, un grito desgarrador de dolor y pena... pero así no hay quien escriba... Un momento por favor... Ya:

"this does not mean that she did not give us memorable singing earlier (...) But it was not the whole Violetta that Caballé's gift can surely communicate. She look young and handsome, especially in the first act, and always moved and behaved to her best advantage. I would guess that the occasion robbed 'Dite alla giovine' of its proper pathos and 'Sempre libera' of true brilliance..."

Y ATENCIÓN A lo que sigue, es importante, ya acabamos:

"Whether the physical impersonation of the whole Violetta is within her dramatic powers, I am not convinced though I wish I were writing about one of her later performances in this revival". 

Chapeau!, ¿quién es este visionario?. El amigo William Mann, da gusto escuchar a gente sabia, ¿no os parece?. Pero veamos, a modo de guiño humorístico -o qué coño, como realidad palmaria de lo que nos enredan los medios de comunicación en este país nuestro- cómo se relató esa misma actuación desde España (o Francia, que para el caso que aquí aplica es lo mismo):

Para empezar la foto no es de la representación mencionada
(no comment), y para acabar "el juicio de los críticos NO fue unánime", 
hubo matices relevantes como hemos visto, en fin...

... Que nos vamos por hoy, ha sido un placer como siempre acompañaros en este viaje por las excelsas cumbres líricas; la semana que viene acabaremos de transitar el año 1972, ¡nos queda lo mejor!!. Pero ahora yo estoy agotado, y eso que para este post sólo he consumido medio tomo de los tres!!

Ah, para mi recomendación discográfica semanal, veamos si lo adivináis... ¿cuántas de las representaciones hoy mencionadas tengo? :-)) Fuera coñas, este gran hombre que fue Jordi Suriñà y yo estábamos predestinados a encontrarnos...

Aquí con Carreras en 1985

Si tenéis dos horas escuchadla aquí entera, es la única
vez que la Caballé cantó en la Fenice, precioso teatro

La pareja operística Caballé-Carreras en un donizetti antológico

Con el gran Corelli, DIVO, en el link podéis escucharla entera

 Con otro DIVO, el insigne Niccolai Gedda
que está superior... incluso a ella para mi gusto


(PS: que sepáis que en 1975 se retira, por eso Jordi dejó de recopilar reseñas ese año ;-)

"Ya no quiero cantar más. La decisión es terminante"




martes, 4 de marzo de 2014

Che gelida manina (1971, Año VII)

(In memoriam Paco de Lucía... genio)

Bien amig@s, ¿cómo se os quedó el cuerpo con el post "dramático" de la semana pasada? ¿Tremendo, no? Pues antes de empezar a transitar el año del Señor de 1971 (mejor debería decir del Signore ;-) permitidme un apunte final sobre 1970, no incluido en el post anterior sin duda por la emoción...

Nuestra diva siempre afirmó que: "Con Pavarotti he cantado mucho, con Carreras más, pero con Domingo lo he cantado todo". Bueno... no estoy del todo de acuerdo con esa aseveración... Enseguida lo veremos, pero lo que sí es oportuno apuntar ahora es que el debut con Los Tres Tenores se produce en orden inverso a su mención en esa frase.

Con Plácido Domingo, la Caballé debuta en un temprano 1965 con una Madama Butterfly en Puebla (Mexico). Posteriormente, cantan un Trovatore en New Orleans (1968) y de ahí pasamos al Don Carlo ya comentado de la Arena di Verona (1969). En los 70's, comparte con el insigne tenor madrileño sendos Ballo in Maschera (MET'70 y Liceu'73), dos Trovatore más (Philadelphia'70 y MET'73), tres Aida (Liceu'73, MET'76 y Covent Garden'77), un Vespri Sicilliani (Liceu'74), una Adriana Lecouvreur (Paris'75), dos Bohème (Valencia'75 y Elda'76) y por último la Africaine del Liceu en 1977, actuación que provoca la ruptura profesional entre ambos divos, quienes sólo volverían a actuar juntos en un solitario Requiem de Verdi en NY (1980, ya referenciado en este blog). Habría que esperar hasta la inauguración del Teatro de la Maestranza en Sevilla y a la ceremonia de inauguración de los JJ.OO. de 1992 en Barcelona para verlos de nuevo juntos en un escenario, aunque en formato concierto/show. Por tanto, los 80's fueron la década perdida de la pareja Caballé-Domingo. Difícilmente puede haberlo cantado todo con él


L'Africaine, el inicio del fin (Liceu''77)

Por lo que respecta a Josep Carreras, debuta junto a Caballé en el Liceu en 1970, con una Lucrezia Borgia que el amigo Jordi, solícito y detallista como siempre, oportunamente recogió en su álbum número 4 ;-)


... y la actuación del tenor barcelonés José Mª Carreras

Y señoras y señores, resulta que Carreras viene a cubrir -que ni pintiparado- el hueco de partenaire de la diva que muy pronto dejará el "esposísimo" Bernabé Martí. Durante esta década setentera, con el tenor catalán SÍ lo cantará todo, mientras que a su marido apenas lo convoca para algunos Trovatore (no siempre afortunados, como el de Bilbao en 1970, que no comenté por decoro, pero que supone la primera crítica negativa de importancia en la carrera de la Caballé) y para el Pollione de algunas -pocas en verdad- Norma

Además del mantra de las anulaciones (ya comentado en otro post), la Superba tuvo que luchar también contra la leyenda de que "se hacía acompañar siempre de secundarios"; que no frecuentaba primeros espadas tenoriles con la asiduidad que hubiera sido deseable, vamos. Y desde principios de los 70's, a Bernabé Martí la crítica lo machaca bastante. Siempre valorando sus agudos, eso sí, pero siendo inmisericorde con el resto de cualidades del tenor aragonés. A continuación les podemos ver en su ópera fetiche: Il Pirata de Bellini.


Il Pirata del Liceu, 1970

Y a finales de los 60's, quiso la diosa fortuna que Carles Caballé, hermano y manager de nuestra diva, topara por casualidad en unas audiciones con un jovencísimo tenor, José Mª Carreras, pues así se hacía llamar en sus inicios. Y ese encuentro, sin duda el principio de una gran amistad, se traduciría en incontables actuaciones conjuntas durante toda la década. A saber, por orden cronológico: Lucrezia Borgia (Liceu'70), Maria Stuarda (Covent Garden'71, Paris'72), Luisa Miller (Liceu'72, Nice'80), Caterina Cornaro (London'72), Adriana Lecouvreur (Liceu'72, Valencia, Londres y Madrid'74, Tokyo'76, Nice'77, MET y San Carlo'78), La Traviata (Philadelphia y Liceu'73, Elda'74), Un Ballo in Maschera (Scala'75, Nice y Toulousse'76, Valencia'77), Requiem de Verdi (Salzburg'76, única actuación de Caballé a las órdenes de Karajan), Tosca (Liceu'76, Covent Garden'77, Valencia, Nice y Tokyo'79, Nice y Hamburgo'80), Roberto Devereux (Aix-en-Provence'77 y Hamburgo'78), La Forza del Destino (Scala'78, Liceu'79 y Hamburgo'80), Don Carlo (Nice'79), La Gioconda (Geneve'79), Andrea Chénier (Liceu'79), y finalmente La Bohème del Liceu en 1980.


La pareja Caballé-Carreras, aquí en La Forza del Liceu'79

Durante los 80's seguirían colaborando... pero me detengo aquí, que llevo media hora cascando y todavía no he entrado en lo que os quería contar hoy!!! Me pilláis escuchando la LEGENDARIA Bohème del Liceu de 1971, auténtico documento sonoro para la posteridad, con Montserrat Caballé y... sí amig@s, al quite como siempre: il grandissimo Luciano Pavarotti!. Fijaos con detalle en la foto siguiente... y decidme con sinceridad una cosa: ¿vosotros creéis que la Caballé volvió a mirar a ningún otro tenor -nunca jamás- de la manera en que mira a il divo di tutti divi? Si exceptuamos a su protegido Carreras en alguna Adriana lo dudo mucho...


La Bohème del Liceu'71... un encuentro
histórico y en verdad en la cumbre

Era la primera vez que coincidía encima de un escenario con el insigne tenor de Módena... ¡qué noche la de aquel día!! La prensa no cabía en sí, quizás no tanto por la brillantísima actuación de ambos cantantes, sino por la oportunidad de ver a la diva local enfrentada -esta vez sí- a un peso pesado (sin segundas) de la lírica mundial.

"Una Bohème que ya es historia y como tal entraña, también, su dimensión noticiable. Por fin después de muchos éxitos de Montserrat Caballé, éxitos absolutos, hemos disfrutado de las difícilmente superables cualidades de nuestra diva, frente a un tenor de verdad (...) El hecho se produjo el pasado sábado por la noche en nuestro primer coliseo operístico tras el impacto que causó la reaparación (el tenor ya se había presentado en el Gran Teatro del Liceo en la temporada 63-64) del, hoy día, primer tenor lírico de Italia, Luciano Pavarotti, quien encarnó el 'role' de Rodolfo a una altura artística excepcional. Un cantante poseedor de un bellísimo timbre, varonil, gran extensión y que afina con exactitud (...) Pero lo prometedor, lo sorprendente, es la facilidad con la que canta." 

El amigo Augusto Valera lo clava, como siempre. Esa "facilidad" para frasear y sobrepasar las mayores cimas de cualquier pentagrama que se encontrara por delante, fue el santo y seña de Pavarotti a lo largo de toda su carrera, su rasgo diferencial frente al resto de tenores de toda la historia de la ópera.


El debut de la pareja Caballé-Pavarotti

Abrazo fraternal, amistad verdadera

La Caballé también estuvo sembrada aquella noche. Aunque en una simpática entrevista en el entreacto ella misma afirmara que "la Bohème es la ópera más fácil para cualquier soprano", sin duda se crecía cuando se enfrentaba primus interpares... Y decía antes lo de documento con doble sentido, porque esta misma grabación (ahora sonando el Donde lieta usci... "Addio senza raaaaaaaaaaaaaancoooooooooor", brava!!!!!) nos la puso Jordi Suriñà en su restaurante de Canet -entera- mientras degustábamos exquisitos manjares regados por sus jugosas anécdotas... (¿Sabíais que cuando venía Luciano a Barcelona se pasaba por casa de nuestra diva a cocinarle unos spaghetti? Oído cocina, il tenore viajaba con su propia olla de cocer pasta por todo el mundo!!). En fin, que fue tal la conmoción en la fuerza que me debió notar Jordi, que nada más acabar la audición fue en busca del master original y me lo dejó para que lo pudiera pasar a CD en Barcelona...

Añoranza por una época (musical) de leyenda... que no volverá. Imagen del Liceu 
al finalizar la representación de la Bohème, que encabeza este blog desde sus orígenes

Nuevo homenaje en el Liceu, en esta ocasión con motivo de la imposición de la cruz 
de Chevalier des Arts et des Lettres por parte del cónsul plenipotenciario de Francia.
Nuestra diva emocionada, il divo al fondo manteniendo el tipo

Y en cuanto a las actuaciones conjuntas a partir de esa Bohème legendaria, ciertamente fueron las menos numerosas de las que tuvo con los Tres Tenores; en concreto habría que esperar 5 años, hasta 1976, a que se encontraran de nuevo Mimi y Rodolfo sobre el escenario del MET. Después seguirían únicamente 3 óperas más en los 70's: Luisa Miller (Scala'76 y Bilbao'78), Turandot (San Francisco'77) y la Tosca, también en San Francisco (1978). En los 80's -así como con Plácido deja de cantar, y con Carreras ya hemos visto que continua, a un ritmo de un par de óperas por año- con Luciano haría sólo de nuevo una Bohème (Nice'80), dos Ballo (Covent Garden'81 y San Francisco'82) y de nuevo la Tosca final del MET (1985).

Del resto de 1971, me gustaría destacar para finalizar la Maria Stuarda en la Scala -tras su debut allí el año anterior con otro donizetti, la Lucrezia Borgia-, a dúo con Shirley Verret, que me da pie a comentar el tercer y último sambenito que se le colgó a Montserrat Caballé a lo largo de su carrera: el "genio" ;-) Como comentaría una colega pianista que la acompañó de recitales, muy prudente ella: "I wouldn't say she's tough, but I'd say she is... insistent"... Por la foto a continuación bien habría que creerlo... 

En el rincón izquierdo Shirley Verret (Elisabetta "Queen of England"), y
en el derecho la Caballé (Maria "Queen of Scots"), enfrentadas de verdad

Aunque -nobleza obliga y fuera ya de cotilleos- cabe decir que el enfrentamiento a nivel artístico fue antológico, como bien recogía la prensa local al día siguiente. Venga va, practiquemos un poco el italiano... veamos las crónicas de la serata:


Una carrera de belcanto entre soprano y mezzo

"Un secolo fa, alla prima scaligera (il 30 dicembre 1835), la divina Malibran era senza voce cosicchè l'effetto fu perduto irrimediabilmente. Più fortunato, il pubblico odierno ha ascoltato la parte nel l'interpretazione della Caballé che per belleza di voce, perfezione tecnica, dolcezza di emissioni non ha nulla da invidiare alle dive dell'Ottocento. Grazie a lei, la parte di Maria trova accenti di tenerezza, momenti di poesia che altrimenti non esisterebbero." (Rubens Tedeschi)


Lamento interminable para una voz extraordinaria

"Di Montserrat Caballé dobbiamo dunque dire che la sua 'emissione' è un incanto di purezza, di naturalezza, di rispeto quasi religioso verso la 'nota' e la 'frase'. I suoi 'attachi' bib aggrediscono mai: invitano con la grazia del grande signori. L'intonazione è perfetta, il 'legato' estremamente espressivo, l'agilità di una leggerezza che esclude anche la minima ostentazione. Questa straordinaria artista possiede poi la dote rara e invidiable di non alterare mai i suoni, di non violentarli pur nel 'fortissimo' e nei momenti di maggiore intensità drammatica. Di fronte a tanto ci sembra che non conti certa sua riservatezza nel comportamento scenico." (Giulio Confalonieri)


ME DESPIDO POR hoy, con la recomendación discográfica, justo en el preciso instante en que Mimì deja de respirar... oh! estremecedor el lamento pavarottiano con el "Mimì, Mimì" final!!!!! Joder, esto es ARTE puro!!! Qué ovación!! El Liceu se cae!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Buaaaaaa!!!!!



El último de los Tres Tenores en debutar junto a la Superba

Segundo donizetti para su segunda actuación scaligera

Evolucionando el rol, en una actuación turinesa que mereció ser incluida 
en la prestigiosa colección Los clásicos de la ópera: 400 añoscoordinada 
por Josep Carreras y con asesoramiento de la revista Diverdi

Y no hay más... como véis este año voy un poco justito... por si quisierais tomar nota, quizás juzguéis oportuno regalarme las actuaciones vienesas de ese año (Trovatore y Don Carlo), venga va, enrollaros, que me faltan 2 para el TOP5... mi dealer valenciano seguro que os puede ayudar... muchas gracias!!!

En cuanto a la grabación de estudio de 1971, es simplemente correcta; no se trata de una "ópera mayor", aunque está claro que el papel de Manon Lescaut le iba mucho mejor a nuestra soprano que el de la versión francesa de Massenet.

La Manon pucciniana, caballo de batalla del dúo Caballé-Domingo;
en la Gala Bing del MET al año siguiente elegirían el mismo dueto

(PS Bohème: como hemos visto, Caballé y Pavarotti tardarían 5 años en volver a encontrarse sobre un escenario, casualmente con la misma obra, esta vez en el MET de Nueva York. Y en esa oportunidad, no es que la Superba le pusiera ojitos... sino que directamente le aplaudió. Sí amig@s, como podéis ver en esta filmación casera EXCEPCIONAL -audio+video!-, nada más acabar el Che gelida manina se une a los espectadores aplaudiéndole... genio y figura... apréciese que estamos ante las dos voces más bellas de la historia de la ópera, no necesariamente ante los mejores actores; pero acabemos el acto y el post escuchando de nuevo -y viendo!- el O soave fanciulla, 5 años después del link del Liceu, juzgad vosotros mismos, muy emocionante en cualquier caso)

(PS deberes: la cosecha del '71 es escasa... pero para el año que viene tengo faena; nada menos que nueve grabaciones para seleccionar el TOP5 de 1972: Luisa Miller, Roberto Devereux, Maria Stuarda, Don Carlo, La Traviata -ésta dadla por incluida-, Caterina Cornaro, Il Trovatore, Adriana Lecouvreur y por último la mítica Norma de la Scala... quién da más?!)


Picasso -genio, visionario- sin duda pensaba en Paco de Lucía
mientras pintaba, en 1912, su obra Guitar (I love Eva)