martes, 1 de abril de 2014

Mercé, dilette amiche (1974, Año X)

"La mejor actuación de mi carrera" (M. Caballé)
"Uno puede, con una mujer de tanto talento, llegar a un gran nivel de tragedia en el arte lírico, y eso pasó con Norma.

Creo que esta representación fue decisiva en su carrera, porque todo estaba allí. La noche del estreno había un Mistral enorme, que soplaba furioso... pero ella decidió vencer la fuerza de los elementos...

Era como una diosa en medio del viento, cantando con los velos flotando... Es muy difícil ver y escuchar eso sin sentir en el interior una conmoción artística y musical total. 

Pocas veces se ha estado tan cerca de la perfección".





HOLA AMIG@S, QUÉ rápido han pasado estos diez años, ¿verdad?. He querido empezar con las palabras con que Pierre Jourdan presentaba su mítica realización de la Norma de Orange en el documental Caballé: beyond music.

Y es que, en propias declaraciones de la artista, "esa actuación del 20 de julio de 1974 fue la mejor noche de toda mi carrera profesional". Tanto es así, que la mismísima Maria Callas, alertada de lo que allí había sucedido -y dado que anteriores intentos de ver a la Superba en directo con este rol fueron frustrados- solicitó un pase privado de la película en su apartamento de París, previo al lanzamiento mundial del vídeo (afortunadamente, las cámaras de la televisión francesa habían registrado la representación para editarla con posterioridad).

Cuenta la leyenda operística que la Divina estuvo las dos horas largas de representación sin articular palabra. Sólo al finalizar el pase, se dirigió a sus allegados en la sala en estos términos:

"La habéis sacado demasiado guapa".

Boutades de genios... Si no fuera por las Vísperas sicilianas a finales de año en el Liceu -banda sonora y título del post-, esto se acababa aquí. Inmediatamente os levantabais, directos a la FNAC a comprar el DVD de la Norma. Sin solución de continuidad, dejabais hijos, trabajo, sexo, todo lo que tuvierais entre manos, abríais una buena botella de Priorat y os sentabais, SOLOS, en la penumbra de vuestro salón -no me jodáis con ordenadores- a elevaros con el film de Jourdan.

...

"La mejor actuación" de toda la carrera de nuestra diva, ahí es nada. "Actuación". ¿Oído en USA and UK? A esos "pérfidos" yo les invitaría a visionar el citado film también. Pero veamos qué opinó la crítica. G. Landini, en el núm. 63 de la revista L'Opera, presentaba a sus lectores el lanzamiento de la Norma de Orange como sigue:


"La publicación de la performance estival de la Caballé a Orange (...) ofrece un testimonio indiscutible de los motivos que han hecho de la cantante catalana una Norma histórica. Lo que hace grande la Norma de la Caballé es un canto de perfección absoluta, que instintivamente da voz al estilo de Norma, en el que la contención neoclásica que existe, por ejemplo, en los recitativos, concuerda con el furor prerromántico de las invectivas y los enfrentamientos.

La Caballé se muestra versada en el canto spianato (tanto si exige un acento vibrante como si pide un acento suavísimo y un juego de mezze-voci aéreas) y en el canto de agilidad, en el cual, no obstante, la coloratura siempre se plega a la exigencia dramática y nunca cede, ni en los momentos más evidentemente belcantistas -la cadencia de los duos con Adalgisa- a tentaciones virtuosísticas.

Pero lo que da la medida exacta de la grandeza de la Caballé es el vídeo: estatuaria en la pose, sobria e incisiva, fuerte de un recitado esencial, hecha de gestos ora imperiosos ora dulces y de miradas penetrantes, vuelve a proponer en clave moderna y absolutamente nueva el buen gusto a medio camino entre el neoclásico y el romántico, descrito en las ilustraciones de la época, que representan a Giuditta Pasta en el papel de la sacerdotisa de Irminsul".

Nada más sobre la Norma, en anteriores posts ya glosamos la importancia clave de la obra maestra de Bellini -cumbre del bel canto- en la carrera de Montserrat Caballé. Y mencionábamos, quizás con excesiva reiteración, la noche de hoy en el anfiteatro romano. Pues ya hemos llegado. Si tenéis que elegir una sola ópera para "ver" en vuestra vida no lo dudéis. Es ésta.

Pero antes de continuar, permitidme que traiga a colación a la Stupenda. La presencia de Dame Joan Sutherland hoy es obligada. Y lo haré con una anécdota contada por la propia Caballé en una entrevista que le hizo el New York Times el domingo 4 de marzo de 1973. Comentando su -por entonces- reciente actuación en el MET con este mismo papel, la Superba nos ofrece una explicación interesantísima de cómo se gestó su "apropiación" del rol de Norma a finales de los 60's. No tiene desperdicio, transcribo literal del inglés:

"Paradoxically, Caballé latched onto Norma at the insistence of one of her foremost competitors. "I'm singing Norma because Joan Sutherland said I have the voice for it", the soprano recalls in her comfortable but accented English.

La Superba visitando a la Stupenda en Philadelphia,
tras la Norma de esta última con Pollione-Martí
Four or five years ago, I went to hear her to sing it in Philadelphia. It was the first time I had ever seen 'Norma' on-stage, and I was surprised because it was so wonderful. Afterwards, I went back and said, 'Oh, Joan, you are so marvelous, really marvelous'. And she says to me, 'Now, Montserrat, you have to sing this'. I say, 'No, no, never!'. 
'Oh yes', she says, 'you will sing this'. You have the voice. If I can do it, you can do it'.

Well, the time flies and I was in London and saw Joan and she said: 'So, have you begun to learn Norma yet?'. 'No, Joan', I told her. 'Why don't you take a look at the score?' she says. 'I'm sure you'll be the greatest Norma'. So a month later I looked. Then I saw her again and told her that she was right, that it was not as difficult as I thought. 'But really', I said, 'you are son magnificent with all those top notes. I cannot sing them -I don't have them'. 'You don't need them', she says, 'they're not in the score'.

It was very funny. I looked again and saw that Joan was right. Callas didn't do the top notes either, so why should I?. Then I began to study it seriously, and even asked the impresario in Barcelona if he would risk doing a 'Norma' for me. My first one was in 1970, and the I went to London for recordings and saw Joan again. 'You see', she said, 'I told you that you are the greatest Norma. From now on, I will sing Norma a lot, because when you begin to do it everywhere, I won't any more'. She was so funny, but she meant it very nicely. She's a wonderful person.

That's the story. I really had the idea that I was not a Norma at all. But now that I have done many performances, I believe I can sing Norma very well".

Del resto de 1974, cabe decir que es un año atípico, en gran medida porque a Montserrat le detectan el primero de los dos tumores que sufriría a lo largo de su vida. A pesar de que el asunto -tanto ella como su entorno- lo llevaron con absoluta discreción, sólo hay que echar un vistazo a su lista de actuaciones para ver que algo sucedía. Escasísimas desde el verano hasta final de año.

Precisamente, la crónica de las Vísperas recogida en La Vanguardia Española el mismo 31 de diciembre, se iniciaba con una velada mención a la salud de nuestra diva:

"La reaparición de Montserrat Caballé en la escena del Liceo fue una verdadera apoteosis, una explosión de júbilo con la que el público celebró su vuelta después de unos meses de incertidumbre respecto a si nuestra gran cantante se mantendría en forma y podría renovar sus espectaculares triunfos".


La última reseña de Jordi Suriñà
Vaya si los renovó... UF!!! ¿Os acordáis de mi comentario sobre la Aida de hace justo casi un año, con Domingo? Pues Domingo volvió a casa por Navidad, y con ganas de guerra, ya lo creo...

¿Os hacéis idea de la cantidad de reseñas que hemos revisitado en estos 10 años de era Caballé-Suriñà que hoy tocan a su fin? ¿Y del extraordinariamente alto nivel de prácticamente todas ellas? Nadie, ni siquiera Maria, igualó eso. ¿Con un repertorio "elástico hasta el paroxismo" y a ese nivel?! NADIE. Nunca

Y yo creo que Montserrat, sabedora de que Jordi iba a dejar de recopilar reseñas esa misma noche ;-) decidió coronar el decenio mágico con un duelo de altura con Plácido, jamás visto antes y jamás vuelto a ver después, que tengo que decir que supera al legendario de 1967 con Kraus. Sí, en aquella ocasión madrileña, la Caballé falló una nota. En esta de hoy, no. La frase de la "competición sana" que mencionaba el tenor madrileño, cobra todo su sentido aquí. Al menos la parte referida a competición, lo de "sana"... Sigamos con la crítica:

"Montserrat Caballé no ha cambiado. La transparencia, volumen y flexibilidad lírica de su voz es la misma. Sabe como nadie filar las notas dándoles un vuelo melódico que fascina. Tiene un registro medio y grave de arrebatadora temperatura dramática y canta con todos sus recursos, identificada con el más clásico estilo de la ópera italiana belcantista.

A Plácido Domingo le situamos al mismo nivel de la soprano catalana. Voces como la suya son las que han rehabilitado los otrora míticos tenores (...) Ha impuesto su dicción vibrante y arrebatada, sólo posible con una densidad vocal como la suya. En 'I vespri siciliani' se ha confirmado como un artista de un rango al que muy pocos pueden llegar, gracias a ese timbre suyo de tanto alcance como tensión expresiva y de iguales cualidades técnicas que rigurosa musicalidad".

Bien, hasta aquí las presentaciones de los "duelistas", buen rollito. El crítico debía referirse a los dos primeros actos, sin duda, porque la paz se rompió al finalizar el tercero: en los compases finales del Colpo orrendo, inaspettato, la Caballé decidió sacar el hacha, e hizo lo que nunca debería hacerse en un concertante: alargar el agudo más allá del resto de compañeros, incluso de la orquesta, hasta la caída del telón... Dudo que eso le hiciera mucha gracia a Domingo, ciertamente. Pero dejemos que lo explique el crítico:

"Montserrat Caballé y Plácido Domingo rivalizaron durante toda la representación en subyugar a los liceístas. Hubo momentos de elevadísima tensión, arias y dúos espectaculares y de fúlgido virtuosismo en las que Caballé y Domingo se "pasaban" la oportunidad de brillar y de conquistarse el entusiasmo de todos los asistentes, en vilo ante un tal dominio del oficio y de la capacidad física de ambos artistas.

Al final del acto tercero, en una exhibición de facultades, Montserrat Caballé prolongó el agudo más allá de la cadencia de los demás cantantes y de la orquesta, mientras bajaba el telón. Pareció una suerte de desafío que recogió Plácido Domingo en el acto siguiente, el último, encendiendo con más alboroto que nunca las ovaciones, compartiéndolas con la protagonista femenina".

OS JURO QUE así fue. Jamás he escuchado a la Caballé tan suelta con las top notes (sin apianar), y desde luego, en la puta vida el Liceu -con todo su glamour- ha "bramado" como esa noche. Parecía un combate de boxeo en el Madison Square Garden, más que una velada de ópera. Y -aun siendo krausistatengo que decir que la pelea acabó con empate técnico a los puntos, absoluto. "A Plácido Domingo lo situamos al mismo nivel de la soprano catalana". Al menos esa noche, sí.


"En pie, Arrigo. Esta noche habéis estado a mi nivel".
"Grazie Duchessa..."

Buenas noches amig@s, nos vemos la semana que viene. Empieza la recta final de este blog. Acabada la era Caballé-Suriñà, el siguiente decenio prodigioso -1975-84, como sabéis con mis propias crónicas- lo despacharemos en dos posts consecutivos, seleccionando un par de óperas por año (intentaré que sean "alternativas", diferentes a las que he ido subiendo hasta ahora). El penúltimo post estará dedicado a una revisión "crítica" y discográfica de la carrera de la Superba, a modo de corolario final. Y el último, el número 20, será una sorpresa muy especial. De momento, os dejo con la discografía recomendada de 1974, más escasa que en otras ocasiones, pero de valor incalculable...



Seguimos con DIVOS históricos, para que vean sus detractores...

Parisina, un lujo absoluto exquisitamente cantado

La versión audio de la mítica noche en Orange

Duelo en OK corral, escuchad el bolero que da título al post

Legendaria Aida de estudio. Referencia absoluta.





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