martes, 18 de marzo de 2014

Poveri fiori (1972, Año VIII, parte 2)

(Dedicat a Siset i Narcís Aragall)

La vida, sabéis perfectamente amig@s, es tomar decisiones. Y en esta segunda y última parte del trascendental y denso año de 1972, la primera decisión ha habido que tomarla antes de empezar. ¿Qué me pongo de banda sonora del post?. ¿La Adriana del Liceu... o la Norma de la Scala?. Difícil, muy difícil decisión. La primera es una grabación directa de un master de Jordi, y si me la dejó en su momento es porque para él era muy especial, sin duda... Pero la segunda es una grabación "oficial" -con sonido excelente de MYTO- y nada más y nada menos que de la noche más importante de la Superba desde su debut en Nueva York, ocho años atrás...

Salomón, asísteme... Vamos a escuchar esta segunda, pero el post y su título lo consagraremos a la primera; sin duda fue la primera vez que Jordi Suriñà oiría el Poveri fiori, así está bien...

Nos quedamos en junio de 1972, con La Traviata del Covent Garden, y al inicio de este post seguimos en Londres, esta vez con la versión en concierto de la Caterina Cornaro en el Royal Festival Hall (mientras aparece la Caballé en el "Sediziose voci"... que no me olvide de contaros la anécdota de todas las anécdotas sobre aquella serata de inauguración, made in Jordi, of course).


"Caballé sang the role with radiant feeling and agile brilliance..."

Caterina Cornaro, la última de las 70 (!!) óperas compuestas por Donizetti, fue un juguetito que se permitió la Caballé un par de años, entre 1972 y 1974, y para mayor gloria de Jaume (Giacomo) Aragall, pues todas las representaciones de esta obra las cantó con el insigne tenor catalán (todas menos ésta de hoy, justamente, en la que hubo que llamar deprisa y corriendo a Carreras para sustituirle por enfermedad). Se trata de una ópera menor, pero el canto de la Caballé -con florituras y ágil- de principios de los 70's, compensa de sobras.

Del Reino Unido nuestra diva viajaría a su ciudad francesa fetiche, Orange, para hacer una demostración de cualidades vocales en Il Trovatore. Pero antes tuvo tiempo de meterse en los estudios de grabación -la mayor parte de sus obras de estudio fueron registradas en Londres. Sí amig@s, por si el año no tuviera ya poco ritmo (desmayos incluidos), vamos a aprovechar los huecos de la agenda para grabar no una, sino CUATRO óperas. Inaudito. Y mala elección, sin duda. Tiene toda la pinta de haber metido algunas grabaciones con calzador. Y el hecho no hubiera ido más allá si no fuera porque una de las cuatro era la Norma...

Vamos a ver si lo entiendo, Montse: Norma es tu consagración mundial definitiva, como veremos al final de este post. No olvidemos que sólo grababas una versión de cada ópera, saliera ésta bien, regular o mal. Y justo el año de meterte en el estudio con la obra maestra de Bellini... se te ocurre grabar 3 más, en vez de concentrarte en registrar la-mejor-versión-de-Norma-de-la-historia-del-disco??!!! No ho entenc reina...

"La grabación de estudio de RCA fue realizada en Londres al final de un frenético período de actividades en el cual la soprano había grabado en el transcurso del verano de 1972, y en apenas unas semanas, tres óperas completas. Ésta es la última de la serie, y debería haber sido la joya de la corona (...) Quizás se trate del único ejemplo en su carrera en que debería haber aprovechado la ocasión para romper su propia regla de oro según la cual jamás graba el mismo papel más de una vez". (Pullen & Jay-Taylor, op.cit.)

Pues claro, mujer de Dios, tenías que haberla grabado otra vez, justo después de Orange, con el mismo Pollione de entonces (Jon Vickers, mucho mejor que Domingo 100 veces en ese papel), y cambiando de Adalgisa (Veasey por Cossotto). El papel lo habías madurado más, y con ese reparto -y quizás otro director, ahí no llego- te hubiera salido una grabación antológica. Para enviarla a Marte en un paquetito junto al Fuente y Caudal y el Alchemy como representación de la música terrícola!! 

En fin. Las óperas grabadas estos meses del verano londinense fueron: el papel de Liu en la Turandot histórica con Sutherland y Pavarotti (a la Caballé no sólo no se le cayeron los anillos por participar con la insigne pareja en un rol secundario, sino que además sirvió la mejor recreación del personaje de la esclava jamás registrada en disco), el Guillaume Tell de Rossini, la Giovanna d'Arco de Verdi y nuestra Norma de Bellini. Creo recordar incluso que intervino en unos Pagliacci grabados por Domingo.


Grabación legendaria, por irrepetible reparto
El Signore, ascolta! de Caballé permanece insuperado

Bueno, ¿por dónde íbamos?. Cruzando el charco: Orange, Trovatore, triunfo asegurado, canto angelical, a pesar de un reparto muy muy desigual, como recogía algún titular "crítico" de verdad.


Menos la Caballé, que nunca decepcionaba con su
Tacea la notte placida

De su paso por Francia es interesante detenerse en un nuevo entr'acte que le hacen a nuestra diva, en el que se le pregunta por su teatro y cantante favoritos: "Metropolitan" y "Callas", respectivamente.


"Savez-vous que vous êtes aussi sa chanteuse préférée?"
"Je sais et j'en suis très heureuse"

Tras el período estival -recordings & vacation- en septiembre llevaría la Norma a París, en una representación accidentada por una nueva indisposición, esta vez de su marido. Ella declararía posteriormente que "mi marido cantó enfermo para que no se aplazara la inauguración de la temporada"...


Una hernia discal del tenor obligó a suspender
la ópera en el 4º acto...

Y llegamos al punto álgido del año, lo mejor para el final... Volvemos a Barcelona para inaugurar la temporada (vaya duelo vocal con Cossotto en la Norma, uf...). Fijaos en aquellas portadas de principios de los 70's, con fotografía de autor a página completa, especial en el interior... y no sobre fútbol, sino sobre ópera!!! Those were the days of miracle and wonder Princess...



¡Qué escenarios, qué vestuario! (si Mortier levantara la cabeza...), y qué gran oportunidad de ver los entresijos previos a una representación, la diva afinando la voz al piano en el camerino: "La voz está bien... ¿no parece que el maquillaje da alguna sombra?". Suelta, suelta, vamos...




Para delicia y gozo de Jordi, la Gaceta Ilustrada del 10 de diciembre dedicaba una entrevista de 6 páginas completas a todo color con Montserrat Caballé. De entonces son sus famosas declaraciones "Cantar es muy duro, pero mucho más duro es trabajar en unas minas", su declarado amor por "Beatles, Tom Jones y Raphael", etc. Si alguien la quiere completa a vuestra disposición.


Y yendo a lo importante -la música-, hay que decir que la Caballé debutaba el papel esa noche, reforzando su etapa dramática recién iniciada, dado que en esta ocasión la propia protagonista -Adriana Lecouvreur- es una actriz de teatro. Como recogía Colomer Francés:

"Digamos que la obra tuvo la interpretación idónea, tanto vocal como escénicamente. En esta obra de Francesco Cilèa, su obra maestra, con necesitar una gran voz, exige también con igual fuerza una actriz; hay que destacar esta vez que dichos imperativos los reunió la artista completamente. Escuchar esta Adriana por Monstserrat Caballé, resultó un lujo, un derroche artístico".

Me parece muy acertada la reseña, y efectivamente, a todos los que ponen en duda la capacidad actoral de nuestra diva -yo mismo de vez en cuando- les sugeriría que revisaran su grabación de este papel en Tokyo (llegaremos, tranquilos, 1976) o la misma Norma de Orange de aquí un par de años.

Para Juan Arnau, "Montserrat Caballé planteó la interpretación con un visible deseo de crear sonido, de envolver en él toda la humanidad de 'Adriana', de llenar la escena con lirismo cálido, casi húmedo, contagioso (...) con simplicidad de puro arte. Lo tuvo en gran medida toda la interpretación (...) que se coronó con la dicción refinada de 'Poveri fiori' y en la dulcísima forma de frasear 'Ecco la luce', momentos que fueron de intensa belleza (...) Creo que la gran diva interpretaba por primera vez el personaje. No sé si cuando ya figure en su repertorio con centenares de representaciones podrá cantarla mejor". 

En el papel de Maurizio la acompañaba Josep Carreras, en un rol hecho a su medida también, y de la química que se estableció entre ambos artistas da buena prueba la foto siguiente. El propio tenor declararía más adelante que "en toda mi carrera nunca he sentido algo parecido encima de un escenario a cuando cantaba la Adriana junto a Montserrat Caballé, especialmente aquella noche de Tokyo".


Poveri fiori... ésta fue la actuación que conmocionó
al AMIGO Jordi Suriñà, para siempre jamás...

Y vamos ya a la Norma, que si no esto se os va a hacer eterno (yo estoy disfrutando de lo lindo, ahora viene el "Dormono entrambi", donde al levantar el cuchillo ya sabemos que no va a matar a sus hijos...). ¡Va! ¡Anécdota Suriñà! Larga, tal cual me la contó él...

La Scala había concedido a nuestra diva el rarísimo privilegio de elegir la obra para inaugurar la temporada de ópera, verdadera noche de gala en el país transalpino. Y la Caballé no se lo pensó dos veces: "claro, piaccere, llevaré la Norma".

...

Contaba Jordi -casi entre lágrimas- que a los responsables del teatro se les puso la cara de todos los colores, hasta que finalmente retomó su tonalidad original: 

- Verá Signora Caballé..., esa obra no se representa aquí desde la última vez que la cantó la Divina y... bueno... no creemos que sea una decisión acertada... piense que los "viudos de la Callas" (la logione scaligera, los aficionados de los dos pisos superiores, el gallinero, vamos) se la pueden comer con patatitas... si prega di scegliere un altro...
- Amici miei, o la Norma o no inauguro temporada, va bene?

Y, esta vez sí, el gesto osado de la Superba fue coronado con un triunfo absoluto, que la consagró por los siglos de los siglos como "il più grande cantante della storia del melodramma musicale". Gracias a esa noche escalígera, precisamente. ¿Qué hubiera sido de su carrera sin esa actuación? Chi lo sa...

Crítica unánime para una noche inscrita con letras de oro en la leyenda de la Ópera...

Recojamos con detalle algunas de ellas, sin duda son legendarias, vale la pena dejar testimonio escrito:

Una bella Norma esaltata dai "mostri" Caballè e Cossotto (C.F.)

"Certo, della Caballè si potrà dire che non possiede la grinta, la ferinità, gli scatti, i rapidi traspassi, la disperazione che urge dal di dentro, dalle viscere, il fascino misterioso che era nella voce dell'indimenticabile Callas (... quale quello della sventurata sacerdotessa, il recordo di Maria Callas è inscindibililmente legato); tuttavia la Caballè canta in maniera pressochè perfetta: la sua splendida voce, che conserva uniformità di colore e sonorità in tutti i registri, supera agevolmente, con straordinaria duttilità, tutti gli ardui scogli disseminati nella difficile parte.

Con grande disinvoltura, senza mai un attimo di incertezza, la Caballé passa dal 'cantabile' delle arie -la sua 'Casta diva' è davvero un essempio di bel canto- ai declamati, alle squassanti 'cabalette'.

E la sua interpretazione dimostra poi una notevole intelligenza d'artista: Montserrat Caballè aggiunge infatti alla ieraticità del personaggio di Norma una sorta di consapevolezza, di coscienza del dolore: ne fa quasi una vittima destinata a soccombere, schiacciata dal peso di un amore colpevole che sa da sempre condannato a una tragica fine". 


Questa "Norma" deve molto alla Caballè (Beniamino dal Fabbro)

"La Caballé, infatti, canta la parte come è stata configurata da Bellini (...) Ed ecco, per merito della Caballè, restituito a 'Casta diva' tutto il suo lunare incantesimo di teatrale 'notturno'... Con questo, Montserrat Caballè non è in tutto una Norma ideale, ma l'approssimazione interpretativa alla difficile eroina, da ricostruire dopo tanti guasti, è ragguardevole e sicura". 


"Norma" alla Scala in una buona messinscena (P.P.)

"Alla Scala Norma era Montserrat Caballè. Si sapeva già che il soprano spagnolo è uno dei pochi all'altezza delle difficoltà tecniche della parte: ora si è visto che sa anche affrontare con grande consapevolezza la interpretazione del personaggio (...) Con perfetta fusione con la Cossotto (...) Non tutto le riesce ugualmente bene (...) ma ciò non impedisce di riconoscere anche agli altri aspetti della sua interpretazione una coerenza, una nobiltà ed una capacità di approfondimento convincenti".

Norma nobile e bella...

Y por último, la mejor de las reseñas de la prensa italiana, de largo, divertida y sabia (algunos pasajes demasiado para mí, pero transcribo igualmente):

Una meraviglia l'accordo delle due voci femminili (G. Lanza Tomasi)
Il confronto fra il soprano spagnolo e la Callas

"Il partito formidabile era quello delle memorie. Memorie della Callas innanzitutto... Nei grandi teatri il giudizio è in partenza per sottrazione (la Caballè non ha questo e quest'altro), successivamente per addizione; il che non significa riconoscere al nuovo venuto qualcosa di più, ma semplicemente quel che è suo: dare a Cesare quel che è di Cesare (...) Ma il rischio è la monogamia. Se il melomane non è capace di tradire il primo amore il processo si blocca. Egli ascolta sempre per sottrazione. E a Milano la Callas ha lasciato tanti fedeli. Povera Caballè. La cabala infuria.

Cominciamo da quel che le manca. Il dramma, la scena, il temperamento; cioè la sua lettura è belcantistica anzichè drammatica (...) Lettura drammatica e bel canto non sono infatti concetti antitetici ma complementari. Almeno nella Caballè (...) L'acquisizione del tradimento di Pollione 'tremi tu'; il duetto risolutivo 'in mia man alfin tu sei'; lo spicco del declamato sin dalle 'sediziose voci'. Sono certo i passi dove la presenza più si scosta dalla memoria (...) Dove la Callas il 'crudel romano' se lo mangia, la Caballé lo ha già digerito (...) Questa Norma nè le manca la presenza scenica. La recitazione è un corrispettivo della passione...

Ma nel giardino che le è proprio i fiori di questo soprano ricresceranno soltanto in paradiso... Riporterete per sempre nel cuore il trillo e cadenza di 'casta diva', la giogia fiorettata del 'vivrai felice ancor', con quella sua scala semitonata discendente, non dura e picchettata come nella scuola tedesca, durante la quale la sala trattiene il respiro, quel segno d'estasi con cui all'opera si deliba e cattura, si fa propria una suprema emissione vocale.

Ascoltate lo stesso passo riprodotto attimi dopo dalla Cossotto: fino ad oggi imbattuta, ha ceduto la palma. Meraviglia della serata l'accordo delle due voci femminili (...) L'intonazione perfetta delle impossibili cadenze, l'assenza del grido negli ultimi gradi, rallentati, della scalata al 'la-do' acuto. E il ritorno de la Cossotto, favolosa Adalgisa...

Opera delle donne, Norma ha totalizzato decine di chiamate alla Casta Diva, e ancor più dopo il duetto del secondo atto. Un trionfo che resta nella storia della Scala, ed apre a Milano l'era di un nuovo mito". 

Vaya, no está nada mal teniendo en cuenta que en 1972 la Superba todavía estaba evolucionando el personaje; un rol que alcanzaría su cénit en Orange (1974) y que pasearía por todos los teatros del mundo (Big4 incluidos: MET, Scala, Viena y Covent Garden) durante esta década. En los 80's apenas la cantaría ya, y siempre en localidades periféricas.

PERO ACABEMOS 1972 con la parte final de la anécdota de Jordi:

El superintendente de la Scala -il capo di tutti capi-, dado que retransmitían la serata por radio, se había aislado solo, sin teléfonos, en su villa de las afueras de Milán, con la orden -terminantemente expresa- de que no le molestaran, bajo ningún concepto. Quería comprobar, sin interrupciones ni toses molestas, de viva voz, si finalmente el testigo de la Callas tenía nueva portadora...

Y el éxito de la noche fue tal -Domingo dixit- que al acabar la representación, en el quinto o sexto turno de aplausos a los artistas (curtain call en argot teatral), los espectadores empezaron a clamar: "Sola, sola", queriendo decir que saliera Montserrat Caballé a saludar sola. Sacrilegio absoluto en el templo milanés, dado que estaba absolutamente prohibido, ni la "añorada" Callas lo había podido hacer. Los cantantes salían a saludar en conjunto, siempre.



Cartel original, desde Milano hasta Canet de Mar

Pero el público -Jordi Suriñà entre ellos- insistía, ya con fiereza. El segundo de a bordo no sabía qué hacer. Y ni corto ni perezoso, envió a un mozo -escoltado por dos carabinieri motorizados- a la villa del superintendente, a solicitar la venia -por escrito- para que la Caballé saliera a saludar sola a escena. Y a la vuelta de estos al teatro, con la autorización concedida, se produjo el miracolo scaligero... 


"Un trionfo che resta nella storia della Scala, 
ed apre a Milano l'era di un nuovo mito"

La Caballé volvería otras dos temporada más a la Scala con la Norma (1975 y 1977), y desde entonces tengo entendido que no se ha vuelto a representar nunca más allí esta obra. Huelgan más comentarios. 

Os dejo con la segunda parte de la recomendación discográfica de 1972, incluido el registro de estudio NO legendario, qué lástima... Faltaría el Trovatore de Orange, no porque no sea válido, sino porque es una grabación en vídeo tan pirata que me da vergüenza subirla, no dejemos rastro... 

Fuerte abrazo a tod@s, desde la profunda conmoción del In mia man alfin tu sei... ("l'In mia man della Caballè scende come un brivido per la schiena") ¡Qué final apoteósico!... Lloro.


Divertimento...

Conmoción...

... y CONSAGRACIÓN

Y la desaprovechada grabación de estudio, simplemente correcta. Como pasa a menudo con la Caballé, hay que acudir a sus directos para elevarse. Domingo tampoco está como para tirar cohetes... Un claro ejemplo de que no siempre juntando primeras espadas de cada cuerda se consigue cuajar un trabajo de conjunto superior...





Hasta la semana que viene, amici miei... Deh! non volerli vittime...


(PS privada Nàrcis: el gran Gioacchino Lanza me ha hecho reflexionar sobre algo a lo que llevo algún tiempo dando vueltas... "Se il melomane non è capace di tradire il primo amore il processo si blocca"... Chato... O me desbloqueo de aquí a junio o creo que no renovaré el abono del Liceu... De momento, cuando acabe el blog pienso pasarme un tiempecito alejado de la ópera... ¿le habrá llegado ya el turno a la sinfónica, a mis 45?)

(PS2 Norma scaligera para practicantes de francés)

"Pour la première de 'Norma' à la Scala, Montserrat Caballé a remporté la plus difficile bataille de sa carrière. La partie était loin d'être gagnée d'avance car la cantatrice devait affronter, devant le public le plus froid et le plus blasé du monde, le souvenir de Callas, et qui plus est de la Callas de la grande époque (...) Or, ce fut un incroyable, un indescriptible triomphe. Il faut remonter plus de neuf ans en arrière, à la dernière apparition de Karajan, dirigeant à la Scala une inoubliable 'Cavalleria Rusticana' pour trouver un succès comparable: la multitude des rappels, les cris d'enthousiasme, si nombreux, que, pour une fois, on  ne remarquait pas la détestable 'claque' qui sévit dans ce théatre, noyée, submergée par les bravos de la salle tout entière". (Monique Barichella)

Aunque la 'claque' de la Scala no olvida ni perdona... esperarían 10 años si hacía falta, hasta la mítica -y única- Anna Bolena de 1982... Ciertamente, en 10 años la Caballé había perdido parte de su seguridad (el "senza mai un attimo di incertezza" empezaba a no aplicar), y en cuanto al público milanés Monique acierta de pleno: es el más frío y entendido de todo el planeta. Pero eso ya llegará, de momento quedémonos con el doble mérito de esta Norma de hoy...

(PS3 Norma de estudio)

Disculpad pero este tema me tiene mosqueado. Mirad lo que he encontrado traspapelado en el álbum de 1973... La crítica francesa del disco de RCA!!


Interprétation: 8,5
Qualité technique: 6,5

Bueno, os lo resumo. Compara los tres registros emblemáticos de esta obra, a saber: el primero de la Callas en 1954, dirigida por Serafin y acompañada de Stignani, Rossi-Lemeni y Filippeschi; el de Sutherland en 1965, dirigida -como no- por Bonynge y acompañada de Horne, Alexander y Cross; y éste de Caballé de 1972.

A pesar de que en la reseña se afirma que "prise dan son ensemble, et sur le plan du chant pur", esta última versión "est probablement la meilleure, et où triomphe Montserrat Caballé", y se da por ganadora "sans rivale" a la Superba en el "Casta diva..." y resto de "scènes d'atmosphère" como "O rimembrenza..." o "Qual cor tradisti...", sin embargo en las partes más dramáticas es la Divina Callas quien se lleva claramente el gato al agua; por último, en los duetos entre las dos féminas protagonistas, es la pareja formada por la Stupenda Sutherland y Marilyn Horne la que se bate mejor el cobre. Por tanto... ¿tablas?

"Conclusion: Callas (1re version 1954) pour un souvenir inoubliable, Caballé pour un présent parfait".

(PS4 Norma estudio bis, y dale...)

En la discografía crítica al final de su biografía oficial, Pullen y Jay-Taylor asumen como muy superior la versión en directo de Orange'74 a la de estudio de 1972, aunque reconocen que "a la grabación de RCA nunca le han faltado admiradores":

Desde su tribuna de Gramophone, Richard Osborne afirmaba: "[Caballé] canta con pureza clásica; su moderación nos conmueve hasta las lágrimas (...) Es una interpretación de la ópera, y del papel principal ante todo, que ningún amante de la gran obra de Bellini (ni ningún amante de la lírica) puede permitirse olvidar".

(PS personal final, y ya)

En fin chic@s, quizás lo que me pasa es lo que a Paco... que soy tan monógamo de la Superba que me paso de perfeccionista. Además, no sé de qué hablo, si la primera vez que la vi en directo era ya casi siglo XXI... (gran oooohh!). ¡En el fondo soy un "viudo de la Caballé"!... Alea jacta est, mi etapa lírica toca a su fin. Como decíamos al comenzar el post, "la vida es tomar decisiones"... Tranquilo Narcís, la noche de Die Walküre nos correremos una buena despedida, demana't festa l'endemà!! Pero en verdad os digo que no es el círculo que se cierra, sino la primera jornada de la nueva era. El Rubicón ha sido cruzado. La era sinfónica ha comenzado. Cabalguémosla con determinación... ¡Quién tema la punta de mi lanza, nunca atraviese el fuego! Ha sido un placer, amigo mío.


Els Siset Aragall, pare i fill, a la bodega del Clot

"El amor de Brunilda y Sigfrido se enciende como se encendió en Siegmund y en Sieglinde: de forma breve y misteriosa. Pero Brunilda es algo más que una mujer terrenal: viven en ella los conocimientos primordiales de su madre Erda y de su padre Wotan. Y Sigfrido es una encarnación nueva, más noble y más libre, de Siegmund. El gran drama cósmico al que Wagner dio forma en cuatro extensas jornadas teatrales tiene su cénit en el amor de esta pareja a la vez humana y sobrehumana".

(Kurt Pahlen, Diccionario de la Ópera, EMECÉ Editores, Barcelona, 1995)

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