martes, 18 de febrero de 2014

Tu che le vanità (1969, Año V)

(Post dedicado a Onegin65, a quien no tengo el gusto de conocer pero que nutre el 95% de mis links musicales; sin duda una referencia absoluta de calidad en grabaciones de la Caballé por Internet)


Buenos días chic@s, bienvenidos a la temporada 1969. Año V de la era Caballé-Suriñà, post#10... y ecuador de este blog. Sí amig@s, ya me conocéis, soy ordenadito... y es mejor así, con píldoras concentradas, pocas pero excelsas (filosofía Kraus... que tampoco tenía abuela ;-).

El año empezaba como acabó el anterior, en el Gran Teatre del Liceu. Y esta vez con un debut exclusivo: se estrenaba por vez primera en España la Maria Stuarda de Donizetti, compuesta en 1834.



"Para hablar de la interpretación de 'Maria Stuardo', tendremos que referirnos primordialmente a Montserrat Caballé, nuestra genial intérprete, de quien partió la idea de ofrecer esta obra en primera audición en Barcelona y en España. Con ella obtuvo, el pasado año, un gran éxito en Nueva York (...) Inmersa absolutamente en su personaje, en un absoluto dominio de la partitura, en un verdadero alarde vocal..."



Por su parte, X. Montsalvatge escribía en La Vanguardia Española:

"La obra siempre da lugar a un esplendoroso lucimiento de las voces, y pone a prueba la fuerza temperamental de la protagonista: la resistencia de sus facultades de cantante y la capacidad de expresarse sin fatiga, con entrega expresiva y con una agilidad, ductilidad y extensión vocal sin límites. Todas estas posibilidades radican en esta espectacular diva que es Montserrat Caballé".

Por último, veamos qué opinaba A. Menéndez Aleyxandre sobre el estreno y la actuación de nuestra diva:



"Su voz de acero por el temple y la flexibilidad y de plata por el timbre, expresa y refleja sutilmente todos los estados de ánimo de Maria Stuarda: humillación y tristeza; noble altivez ante los insultos de la reina; pasión amorosa, entereza y serenidad frente a la muerte (...) Imposible superar la intimidad, la delicadeza, la espiritualidad y el depurado estilo con el que cantó (...) Luego, al ser afrentada por la reina, alcanzó intensa emotividad (...) y en la plegaria final supo conmovernos con la sencillez y facilidad que sólo consigue el arte verdadero, único que puede dar la sensación perfecta de naturalidad".




Tras el éxito en el Liceu (con enésimo homenaje incluido), la Caballé hace de nuevo las maletas para volver a los Estados Unidos. Allí interviene el 15 de febrero en la Gala de despedida del MET de sus viejas instalaciones, interpretando la Casta diva de Norma... sin duda un aviso de lo que vendría a partir de 1970. Pero no nos adelantemos. Debuta también una rarity de Bellini (La Straniera, sublimemente cantada) y da algunos recitales.

De vuelta a Europa para debutar en la Arena di Verona, tiene tiempo de grabar un directo del Ernani de Verdi con la RAI (registro antológico). Y llegamos por fin a la actuación central de este post: el mítico Don Carlo de Verona. Debo apuntar que para mí Don Carlo es "la" ópera, por encima incluso de Norma o Aida (siempre hablando de ópera italiana). Se trata de una ópera coral, cabría decir que "pseudohistórica de temática española", pero en verdad una gran historia de amor y amistad, donde todas las cuerdas (tenor, soprano, mezzo, bajo y barítono) tienen papeles importantes, y deben estar al máximo nivel. Es difícil encontrar un reparto homogéneo a la altura, de ahí que sea muy infrecuentemente representada y grabada. 

Pero la relevancia de Don Carlo como obra capital de la historia de la ópera la explica mucho mejor el profesor Kurt Pahlen, donde va a parar:

"Verdi se encuentra en el punto culminante de su inspiración. La profusión de melodías magníficas es impresionante. Apenas si es posible encontrar en otra de sus obras tantas arias y partes cantadas (...) además todas ellas están perfectamente justificadas desde el punto de vista dramático y puestas en una relación que significa un paso decisivo hacia el drama musical (...) No pocas escenas pertenecen ya para siempre a lo más valioso que ha producido el arte operístico..." (Diccionario de la Ópera, Kurt Pahlen, EMECE Editores, 1995)

Y en aquel verano de 1969, quiso el dios Apolo que se alinearan los astros en el histórico anfiteatro romano. Qué noche, amigos... Domingo y Caballé debutando la obra en los dos papeles principales (el infante Don Carlos e Isabel de Valois), acompañados de un reparto de campanillas, con Piero Cappuccilli (Rodrigo) y Fiorenza Cossotto (Princesa de Éboli) a la cabeza, sin olvidar a Dimiter Petkov como rey Felipe II. 


Caballé como Elisabetta di Valois en un Don Carlo posterior,
ochentero... ya sin los excesos del veronés...

Cuenta la leyenda... que ensayando el concertante final de la ópera (acto IV), el maestro -el indio Eliahu Inbal- le comentó a nuestra diva: "Sra. Caballé, el agudo final no me lo deje a mitad, como suele cantarse siempre, porque crea un mal efecto; si hace falta prefiero que lo corte al inicio". A lo que la Suberba contestó: "No se preocupe, maestro, que yo alargaré el agudo hasta el final". Y esto, señoras y señores, es lo que Montserrat Caballé era capaz de hacer... en un simpático vídeo freakie-tube... podéis contar los segundos. Y tranquilos, en la discografía seleccionada final podréis deleitaros otra vez con el final completo de esta actuación. Hay que decir que fue tal la conmoción de esa noche en la "arena", que el mismo 1970 estaban los dos divos españoles reunidos de nuevo en los estudios de la RCA de Londres para dejar testimonio grabado de la obra para la posteridad, acompañados de un reparto inigualable, lo veremos en el siguiente post.

Y casi sin solución de continuidad, Montserrat Caballé viaja de nuevo a los USA para cantar uno de los últimos 'Pirata' memorables que se le recuerdan. El papel de Imogene ya dijimos que fue el más complicado -vocalmente hablando- que acometió a lo largo de toda su carrera. Y estas representaciones de 1969 (también lo cantaría a continuación en Londres) son muy relevantes. No sólo porque según recogen las crónicas de la época "she sang like a Goddess", sino porque para mí marcan claramente el fin de la época de agilità de la Superba. Ya hemos visto que Montserrat no era una soprano de coloratura, sino más bien una lírico-plena o si me apuráis una lírico-dramática. Sin embargo, mientras la voz y el atrevimiento fueron jóvenes, nos legó una cúspide vocal con sus legendarias 'Imogenes' y 'Traviatas', como demostraría ese mismo año volviendo al Liceu por Navidad (a partir de principios de los 70's, sacaría ambas obras del repertorio, tras algún que otro incidente canoro y reconociendo -nobleza obliga- que "ya no las puedo cantar como las siento").


Una Traviata legendaria... en los 60's

Sobre aquella Traviata de finales de año, los críticos establecieron algunas reservas (parece ser que la diva salía de una gripe reciente): "... únicamente a esta causa puede atribuirse que en cierto pasaje del 'Ah forse  è lui' la interpretación no fuese absolutamente correcta, como el soslayar alguna nota aguda", comentaba en concreto Juan Arnau. Sin embargo, a continuación el mismo crítico caída rendido -de nuevo- a los pies de la soprano catalana:

"Sí, me parece de fascinación tan irresistible que obliga al relieve, una vez más, la prodigiosa manera de cantar: con una emisión clara, flexible, coloreada y en línea (...) exacta de enfoque y de apoyo en los resonadores; redondeando el sonido al ascender y aclarándolo al descender; deslumbrante de brillo por la claridad de las vocales y la fuerza de las consonantes; con todo el aire convertido en sonido conmovedor por la belleza e impresionante por la potencia; con un control de la respiración que entra ya en lo mágico por la facilidad de hacer de un solo fiato la frase más larga que pueda imaginarse, mantener inalterable el timbre en los fabulosos pianísimos y en los escalofriantes filados y, en fin, porque así sólo pueden cantar los elegidos, y aun de éstos, Montserrat Caballé debe ser de los primeros. Transformada en segunda naturaleza la técnica vocal, los detalles de mecanismo no preocupan y el artista goza de independencia para exteriorizar con la más emocionante espontaneidad sus sentimientos" (UF!, lo he querido copiar entero porque difícilmente se pueden describir mejor las cualidades artísticas de un cantante como en este texto, ¿no os parece?)

Tuvo tiempo también nuestra diva este 1969 de celebrar el 75 aniversario del Orfeó Català, en un recital memorable en el Palau de la Música acompañada al piano por el maestro Miguel Zanetti, su partenaire habitual durante los numerosísimos recitales de la Superba por todo el mundo.


Caballé y Zanetti, pareja de recitales
(Palau de la Música, 1969)

Y PARA ACABAR el año, una soberbia recreación de la Desdemona en el Otello de Verdi, como recogía exaltada la prensa de entonces:



Nada más por hoy amig@s, nos vemos el martes que viene con el inicio de la época dramática de Montserrat Caballé y su consagración como soprano assoluto a nivel mundial... Os dejo con el TOP5, que lo disfrutéis...


Otra reina donizettiana de antología, llorad con la
preghiera inigualada, ángeles cantando...

Un Bellini desconocido pero bellísimo
anticipando el final de época...

Una Elvira de referencia para futuras generaciones

De nuevo la "sana competición", aunque en esta ocasión 
Plácido esté algo fallón; ella sin embargo sublime...

"She sang like a Goddess" (el final de la Caballé de agilità...)

Y la recomendación de estudio, a continuación:


Reparto de antología para un gran Requiem, ya con la EMI


(PS Don Carlo
desde la actuación veronesa, Caballé convertiría el papel de Elisabetta di Valois en tour de force particular hasta bien entrados los 80's. En cuanto a Domingo -7 años más joven que nuestra soprano-, sin duda ese 1969 fue su año de conquista italiana. Además de la obra mencionada, previamente había cantado en la misma Arena el papel de Calaf en una Turandot con Birgit Nilsson y posteriormente debutaría en la Scala de Milán -sorprendentemente un año antes que la Caballé- con el Ernani de Verdi, junto a Raina Kabaivanska. En cualquier caso, comprobamos que en un solo año el repertorio de la Caballé tuvo más puntos de encuentro con Domingo que en toda su carrera con el de Kraus... ojo al dato, volveremos a ello)

(PS Il Pirata: las representaciones mencionadas no sólo marcan el final de la época de "agilidad" de Montserrat Caballé sino que casualmente las cantó... con muletas!! Había tenido una caída meses antes en NY -el primero de una serie de incidentes fortuitos que la perseguirían a lo largo de su carrera-, pero la soprano voló especialmente a América para dar esa actuación, como bien se encarga de anunciar el responsable de la ópera de Cincinnati a los asistentes al principio de la grabación)

(PS La Traviata: sin duda os preguntaréis... lleva 5 posts hablando de recreaciones de La Traviata y no ha subido todavía ninguna recomendación... pues sí, amig@s, estáis en todo, resulta que la única 'Traviata' -de las que yo poseo, claro- que alcanza el nivel máximo exigido (por mí) es la que cantará de aquí 3 posts con Nicolai Gedda en el Covent Garden de Londres; ya llegará, calma, y es la excepción que confirma la regla: en plena época "dramática" canta su mejor Violetta... antes del famoso gallo del Liceu en 1973...)

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