martes, 4 de febrero de 2014

Oui! Je fus cruelle et coupable! (1967, Año III)

(Post dedicado a José Tamarit, mi "dealer" valenciano de grabaciones históricas; él me consiguió la Manon de hoy... y prácticamente todos los Kraus del TOP10)


Amig@s... por fin llegamos a 1967... Año III de la era Caballé-Suriñà y sin duda el año Kraus

Os adelanto que este post -excepcionalmente- será monotemático y centrado en la relación profesional entre Montserrat Caballé y Alfredo Kraus, para mí insisto los dos mejores cantantes españoles de la historia. Ya veíamos en el post anterior que cuando la RCA decidió registrar en disco la Lucrezia Borgia en 1966, no se lo pensó dos veces a la hora de elegir al partenaire de nuestra diva: el insigne tenor canario.

Imagino que se conocerían en el mismo estudio de grabación, y ya vimos que hicieron un excelente trabajo, una grabación "histórica". La Caballé sabemos que venía de triunfar en Nueva York pero... ¿y Kraus? ¿Qué había hecho hasta entonces? Pues tirando de Wikipedia sabemos que era apenas 5 años mayor que nuestra diva y había debutado tardíamente, a la edad de 29 años, interpretando el papel de Il duca (¡siempre aristocrático!) en el Rigoletto de Verdi en el Cairo (recordemos que la Bohème de Basilea, la Caballé la cantó con 24 primaveras... el mismo 1956 por tanto que el debut de Kraus!!).

Sin embargo, el mejor resumen que puede hacerse de la carrera de Alfredo Kraus es la foto siguiente. Apenas 2 años después de debutar internacionalmente, es elegido para acompañar a Maria Callas (¡la mismísima Divina!) en la producción de La Traviata de 1958 en el Sao Carlos de Lisboa. Fue el único tenor español que tuvo el privilegio de cantar al lado de la soprano griega. Como él mismo recuerda en sus memorias: 

"El día de la primera representación, al terminar el aria del tenor, el escenario se vino abajo. La sorpresa de la noche, porque nadie conocía a Alfredo Kraus (...) Ella vino a saludarme, me dio la enhorabuena, me abrazó y al final de la ópera no quiso salir sola a saludar, sino que me cogía de la mano. Me decía: 'No, no, Kraus, venga Ud. también'".


Maria Callas y Alfredo Kraus, la aristocracia del bel canto

Y respecto a la propia Callas, esto es lo que opinaba el tenor canario:

"La verdad es que iluminaba el escenario con la expresión de la cara y el cuerpo, antes siquiera de abrir la boca. No cabe duda de que era un fenómeno del teatro y de la ópera. Aunque yo no estuviera de acuerdo con la manera en que empleaba sus medios vocales; lo hacía muy inteligentemente, pero con una técnica no perfecta, y la prueba eran sus distintos colores de voces". (Alfredo Kraus. Una concepción del canto.- Arturo Reverter, Alianza Editorial, 2010)

Del encuentro queda una grabación más que digna, dado que fue la propia familia del cantante la que se encargó de registrarla y divulgarla con posterioridad.

En 1959, Kraus debuta el papel de Edgardo en la Lucia di Lammermoor de Donizetti, en la prestigiosa Royal Opera House (Covent Garden). Precisamente junto a la gran Joan Sutherland, quien a su vez debutaba en el papel principal. También tiene el tenor palabras de reconocimiento para la Stupenda en sus memorias:

"(Esa noche) empezó a cimentarse su fama. Luego coincidimos en numerosas oportunidades, una de las últimas fue la Lucrezia Borgia en el Liceo. No hay duda de que Sutherland fue también un monstruo sagrado (...) una mujer con unas condiciones vocales increíbles, asombrosas (...) Ante un fenómeno vocal semejante hay que quitarse el sombrero siempre". (Reverter, op.cit.)


Alfredo Kraus junto a Joan Sutherland,
la pureza técnica personificada

Los 60's suponen para Kraus la consagración absoluta del tenor canario como uno de los mejores "lírico-ligeros" de la historia de la ópera, con registros míticos que todavía hoy en día no han sido superados, como el Elvino de La Sonnambula en La Fenice con Renata Scotto (1961), el Arturo de Il Puritani de Modena con Mirella Freni (1962, "los mejores 'Puritanos' que he cantado nunca", en palabras del propio tenor) o el Werther -su papel fetiche- con la egregia Victoria de los Ángeles en Madrid (1969). Al respecto de esta última actuación, me viene ahora a la memoria un comentario de la gran soprano catalana: "Sólo recuerdo haber llorado una vez en toda mi carrera encima de un escenario: escuchando a Kraus cantar su Werther". ¡Ojo al dato!! 

Y ya en la década de los 70's, no podemos dejar de nombrar su memorable Edgardo en la Lucia di Lammermoor junto a la gran Beverly Sills (Buenos Aires, 1972), su Faust de Tokyo con Nicolai Ghiaurov y de nuevo Scotto (1973), el Tonio de su debut en La fille du Régiment con Joan Sutherland (Chicago, 1973) o el Fernando de La Favorita con Viorica Cortez (Genova, 1976. En la crítica sobre este registro, Diverdi escribiría que "debía haberse llamado Il Favorito" :-).

Si a estas siete actuaciones HISTÓRICAS le sumamos la Traviata primigenia con la Callas y una Lucrezia Borgia más tardía con la soprano turca Leyla Gencer, lo que tenemos es, ni más ni menos, mi TOP9 favorito de grabaciones de Alfredo Kraus, una compilación difícilmente igualable...


El insigne Kraus en 9 de sus grandes creaciones... y siempre acompañado 
de cantantes de primerísimo nivel, una constante en su carrera

Pero volviendo a 1967 y a Caballé, que me despisto con el charmant canario..., hay que decir que éste es un año eminentemente "americano" para ella (¡todavía duraba el hype!!). Allí canta la Tosca y la Madama Butterfly en Philadelphia, debuta nada menos que Trovatore, Otello y Traviata en el MET (dos temporadas en el mismo año), otra Traviata antológica en Connecticut (que-no-tengo, oído cocina), una delicadísima Manon en New Orleans (ta'sí!), además de una Maria Stuarda y un atípico Haendel en el Carnegie y varios conciertos en Nueva York, Houston... No es de extrañar que, con ese programa, llegara casi de refilón a cumplir con su cita liceísta, en el período navideño habitual, debutando la Tosca en el coliseo de La Rambla.


1967, Floria-Caballé en el Liceu

Y es precisamente en un hueco de su periplo americano, a principios del mes de mayo, que la diosa fortuna quiere que se encuentren, por primera vez -y última, lo veremos- nuestros dos divos preferidos, en el escenario del Teatro de la Zarzuela, en una única representación de la Manon de Massenet. Estamos hablando probablemente de una de las reseñas de más valor -junto quizás la del debut neoyorquino- de toda la colección Suriñà, aquí la tenéis:


Una noche para la Historia del bel canto: 7 de mayo de 1967

¿Y cómo fue la actuación? Dejadme que os transcriba parte de la crónica del maestro Fernández-Cid para el diario ABC:

"Primerísima, el éxito de un bloque interpretativo encabezado por tres figuras nacionales para cuyo arte no existen limitaciones fronterizas. En efecto, el trabajo protagonista de Montserrat Caballé, el tan importante como aquel de Alfredo Kraus secundados por el de Manuel Ausensi, dieron realce a una velada que gracias a ellos tuvo clima triunfal".

Pero como tenemos tiempo y ganas, y éste es un post especial, recreémonos en la descripción de la ópera que realiza el crítico madrileño, es importante para entrar "en situación" y entender lo que pasó después...

"Manon es obra tan conocida que parece innecesario glosar en detalle sus características, entre las que destaca siempre la calidad. Calidad voluptuosa, finura de espíritu, sensibilidad melódico-armoniosa y de clima, ponderación de voces e instrumentos, elegancia. El amor, incluso la pasión -así en la escena de San Sulpicio- no hacen vacilar las riendas en las manos del músico. Ternura, melancolía, incluso drama no desmesuran el curso de una partitura bellísima y teatral".

Y de los cantantes, ¿qué dice el crítico? Porque un servidor, que está escuchando el documento sonoro de esa noche mítica -justito de sonido, pero sin duda HISTÓRICO y que completa cómo no mi TOP10 Kraus- no tiene palabras para describir lo que está oyendo... qué voces... y qué competición... ¿honesta siempre? mmmm... Escuchemos a Antonio Fernández-Cid:


La Manon de leyenda (en el link la escena mítica de Saint Sulpice 
del 3er acto, erróneamente etiquetada como Manon Lescaut)

"Montserrat Caballé volvió a deslumbrar con la gloriosa realidad de su voz. Es difícil imaginar una cantante con más bello color, más fresco timbre, más amplia extensión, más sólido volumen dentro de su cuerda. El chorro de su emisión directa, fluida, sorprendente por la facilidad, nos impresiona siempre, tanto cuando la interpretación coincide con nuestro ideal, como cuando se halla más lejos: cuando la obra corresponde más a sus maneras, caso de La Traviata (que había cantado apenas dos días antes en el mismo escenario), como cuando, en Manon hay detalles sutiles, delicadezas y exquisiteces que la misma presencia y algún vestuario infeliz desmesura".

¡Lo ha dicho él, yo no he sido! Sigamos, que no ha acabado Antonio:

"Montserrat Caballé, importa repetirlo, es una 'superdiva' que actúa como tal: con libertades en arrastres y calderones abusivos que se le admiten, porque es un placer grande gustar su espléndido sonido ahora, cuando es joven y con facultades en plenitud".

Lo que os decía de Antonio Fernández-Cid, probablemente uno de los mejores críticos operísticos españoles de todos los tiempos. Un visionario, sin duda... Pero dejemos que nos hable del insigne Kraus, por favor:

"Hubo muchos momentos admirables, sobre todo los pasionales del tercer acto, la forma encantadora de concluir con una 'risa musical' los 'couplets' incorporados al cuarto, la delicadeza de la última escena y la bravura con la que compartió, de poder a poder, los agudos con Kraus. (de esto último os aseguro que doy fe entre lágrimas...)

De poder a poder. Daba gozo escuchar esos vibrantes, llenos, sostenidos, poderosísimos y timbrados agudos de la pareja, que al concluir el primer acto encendieron una ovación como no es normal en esa jornada. (escuchad esto entero, por favor... Llorad, no pasa nada, y atención al "quién puede más" final... ¿cómo no se va a cabrear?!)


De poder a poder...

Kraus fue, más que nunca, el cantante artista musical. No es cosa de analizar las peculiaridades y el tipo de una voz. Para San Sulpicio un mayor cuerpo, un color más spinto puede ser más convincente. Con un tenor de una cuerda tan lírica, tan en el borde justo del lírico ligero, como la de Kraus no se puede hacer más, ni se puede cantar mejor.

Fue una lección la suya de musicalidad, buen gusto, finura, respeto a la expresión, la línea, la dicción que no busca gangas -buen ejemplo el purísimo sueño que algunos hubieran deseado con florituras- y de saberse acomodar a la pareja. Desde que entró en escena hasta la última cantó sin reservas, con medios y, sobre todo, con esa técnica infalible que es su mejor virtud".

Vaya, vaya... sin duda os estaréis preguntando: si tan bien les fue a los dos... ¿cómo es que no repitieron nunca más encima de un escenario? (me refiero a opera completa, no recital como ya vimos que hicieron en 1989 sellando las paces... ¿os acordáis?). Pues es sencillísimo: química. Montserrat Caballé y Alfredo Kraus eran como un huevo y una castaña (o viceversa), hablando en plata para relajar un poquito tanto nivel... Sí, eran personalidades antitéticas, absolutamente. 

Caballé dice haber cantado más de 100 papeles diferentes a lo largo de su carrera (aunque fueran algunos menos, ya hemos visto en estos posts que lo cantó TODO). ¿Y Kraus? ¿Llegarían a 30, 35 a lo sumo? Esto hablando de cantidad, en cuanto a calidad me remito a nuestro amigo Antonio (las "libertades" contra la "pureza") y a mis decenas de grabaciones de ambos cantantes en directo escuchadas durante muuuchos años (el "sonido etéreo" versus la "técnica infalible", definitivamente). Además, el repertorio de ambos era radicalmente opuesto, de hecho en esta Manon, por lo que parece, están los dos fuera del suyo propio... (más ella que él, apunto yo).

PERO HUBO ALGO más, la anécdota entrañable para acabar, como no podía ser menos tratándose de un blog sobre la Caballé... En sus memorias ella misma explica con detalle su opinión del porqué del desencuentro... Os la copio entera que vale la pena:


"Des Grieux era nada menos que Alfredo Kraus. Se trataba de la primera aparición de la soprano y el tenor formando pareja tras su colaboración el año anterior en los estudios de grabación. El meticuloso Kraus cumplió obedientemente con los ensayos, pero Montserrat recuerda que en la actuación el tenor se mostró remiso a entrar en la tempestuosa folie à deux que se supone ata a los amantes contra viento y marea.

La noche del estreno, durante la escena de la seducción en el convento de Saint Sulpice, Montserrat perseguía a Kraus de rodillas por el escenario, implorándole que volviese a su lado. La respuesta improvisada de él ante las súplicas fue decirle entre dientes: '¡Aparta! ¡Haz el favor de no tocarme el diafragma, por el amor de Dios!'(...)

Montserrat lamenta ahora que su impetuosidad en escena molestara tanto al eminente tenor. En cualquier caso, su primera actuación juntos en escena resultó ser también la última". (Pullen y Jay-Taylor, op.cit.)

Por su parte, en las citadas memorias de Kraus (de 300 páginas...), éste liquida su relación con la Superba en 2 líneas:

Un libro técnico pero imprescindible
para entender la personalidad de Kraus

"Con Montserrat Caballé no he cantado nada más que una Manon y he grabado dos discos, Lucrezia Borgia y Los puritanos". (Reverter, op.cit.)

Vaya... En fin... Sea como fuere... valga este post de homenaje conjunto a ambos artistas. Quiero pensar que en ese reencuentro público de Madrid, tardíos los 80's, implícitamente se reconocieron la valía respectiva con este emotivo abrazo. La vejez templa la soberbia y acrecienta la sabiduría... Yo ya me lo noto.

El reencuentro de los dos divos en Madrid, 1989

Apa, adéu, salud... y República, ya me disculparán sus altezas...


La diva con los príncipes en el Liceu, diciembre de 1967
(¿El vestuario era tuyo, Jordi? Qué elegante...)

(PS: Ups!! Con la emoción me olvidaba del TOP5 discográfico de este año, esta vez en la posdata y más pequeñito, todo lo que hizo aquel año desmerece si lo comparamos con la actuación del 7 de mayo de 1967... Sin links, hoy se escucha sólo la Manon, revisitadla ;-)







Y la grabación de estudio -HISTÓRICA- con el gran Carlo Bergonzi, una Traviata de antología, "nueva", nunca se había cantado así el papel de Violetta... El Addio del passato es sublime... va, de ésta sí hay link, dos, que estoy de buen humor...

Una bellísima Traviata, muy elegantemente cantada

(PS2: aprovecho para lanzar una sugerencia a las autoridades del Real... qué bonito sería que en ese doble-homenaje previsto para finales de año se presentara una producción nueva de la Manon de Madrid, remasterizada con buen sonido, su liberto de 100 páginas con fotos y su análisis crítico, por pedir...)

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