martes, 21 de enero de 2014

Tranquillo ei posa... Com'è bello! (1965, Año I)

(In memoriam Claudio Abbado)

(Post dedicado a Elena Sancho, joven soprano vasca, finalista del 51è Concurs Internacional de Cant Francesc Viñas y "gran olvidada" por el jurado)


BIENVENIDOS amig@s a 1965, el Año I de la era Caballé-Suriñà!!! A partir de este post (que ciertamente muy ligero NO ha salido ;-), y durante los próximos 20, realizaremos un repaso detallado a los años centrales de la carrera de Montserrat Caballé. Y lo haremos en dos bloques: el inicial de 1965 a 1974 (años que comprende la colección de crónicas de Jordi Suriñà, de la Lucrezia de NY a Il vespri siciliani del Liceu con Domingo), y una segunda parte de 1975 a 1984 (del Ballo in maschera en la Scala con Carreras al Don Carlo de Orange con Aragall), ésta de menor entidad sin duda dado que se apoyará es mis propias crónicas.

Para poner en contexto la fecha, repasemos rápidamente qué había hecho la Caballé hasta entonces. Tras debutar con Annovazzi en Valencia en 1955, durante su "década del exilio" había cantado no menos de 20 papeles principales, desde La Bohème de Basilea en 1956 hasta la Manon Lescaut del Liceu en diciembre de 1964. Y entre esas dos fechas: su debut con Arabella en Barcelona, la mítica Salomé de 1958 en Basilea, el Don Giovanni de 1960 en el Sao Carlos de Lisboa, el año mexicano de 1964 junto a di Stefano... y por medio Toscas, Aidas, Madamas, Traviatas, Contes,... Y con todo este bagaje pensaréis: ¡ya se estaba comiendo el mundo, seguro!! Pues nada de eso, sólo la conocían en su casa, literalmente. En el Liceu, en sólo 4 años, además de Arabella ya había cantado Don GiovanniNozze di FigaroMadama Butterfly y la Manon Lescaut. Como ella misma reconoció en una entrevista en 1972:


Así que llegamos a Nueva York. 20 de abril de 1965, recordad la fecha. Para esa noche estaba programada una Lucrezia Borgia en versión de concierto, organizada por la American Opera Society en su sede social, el legendario Carnegie Hall. El papel principal iba a ser ercarnado por la grandísima mezzo americana Marilyn Horne, quien había decidido "saltar de cuerda" asumiendo por primera vez un rol de soprano. Pero una buena nueva, su avanzado estado de gestación, obligó a los amigos americanos a buscar a prisa y corriendo una sustituta. Allen Oxemburg, fundador de la AOS, tiró de agenda:

"La Sutherland estaba muy ocupada preparando Lucias y Sonnambulas en el Covent Garden. Otra opción era Leyla Gencer, pero tampoco se encontraba disponible (...) Eliminadas estas dos posibilidades no quedaba prácticamente nadie a quien Oxemburg pudiera acudir. En situaciones así, los agentes pueden resultar muy útiles (...) Bernard Lefort le hizo una sugerencia: había trabajado dos años para una soprano española prácticamente desconocida que recientemente había cantado un fabuloso Fígaro en el Festival de Laussane y que a buen seguro haría justicia al papel. Se llamaba Montserrat Caballé" (Pullen y Jay-Taylor, op.cit.). La leyenda de la Superba había comenzado.

La Caballé se aprendió el papel en el avión, y el resultado final debéis escucharlo YA!, aquí (esperad!! Recordemos a la gran dama neoyorquina Lois Kirchembaun -"había que estar allí para creer lo que estabas escuchando... era algo que te transportaba..."-, así que hay que crear el clima adecuado antes de pinchar ese link: copa de vino, luz tenue, volumen adecuado y... en soledad, por favor). Sólo deciros que, en el descanso, todos los agentes presentes en el teatro fueron como locos en busca de la primera cabina de teléfonos disponible (recordemos que no había móviles!) a llamar a sus jefes. Y al finalizar la actuación, antes de salir por la puerta, ya le habían presentado dos pre-contratos!! (entre ellos el de RCA, su discográfica primigenia). La siguiente foto es HISTORIA. La ya DIVA saliendo del Carnegie con Allen Oxemburg tras su "overnight success".

Montserrat Caballé y Allen Oxemburg,
NY 1965

¿Y dónde están las crónicas de Jordi?!!!! Tranquil@s... aquí vienen:

"All Hail to Caballé",
la primera reseña de la colección Suriñà

Ésta ya os la adelanté en el primer post. El crítico John Gruen escribió en el New York Herald Tribune:

"The Barcelona-born soprano making her New York opera debut in the tittle role of Donizetti's Lucrezia Borgia possesses one of those spectacular voices which can work miracles on an audience already familiar with the likes of Callas and Sutherland. Miss Caballé falls directly between these divas in voice and temperament".

Más adelante, con motivo del primer lanzamiento discográfico en estudio de la Superba en EE.UU., Presenting Montserrat Caballé (gorgeous!, si no tenéis nada de Caballé y queréis empezar por un recopilatorio, compraros éste, es mi banda sonora mientras escribo estas líneas, en ocasiones oigo ángeles...) Gruen amplió su comentario en los siguientes términos:

"When Montserrat Caballé (the ring of that name is as magical as the Catalonian landscape itself) sang her first aria, 'Com'è bello! Quale incanto!' there was a perceptible change in the atmosphere. It seemed for a moment that everyone had stopped breathing. What registered, of course, was an acute awareness that here was singing of a most unusual sort. The five-minute ovation which followed that single aria was proof positive that Montserrat Caballé not only had ignited the imagination of the public, but also had joined the lofty realm of the true operatic diva".

¿Dónde c... está el emoticón de llorar mucho?!!! Calma Alex, sigamos con John, que estuvo allí y sabe de lo que habla:

"What emanates from Caballé's throat could be best described as total purity -purity in the sense of majestic power and natural expressiveness. Here is an instrument able to encompass and illuminate moods and feelings, be they charged with passion or pathos, tenderness or violence". One can only conjecture that such singing must be the result of closest communication with the inner workings of the music itself (...) An amazingly liquid, suspended sense of phrasing attends each aria... (...) The test of any great singer lies in his ability to move the listener to a point where technique serve merely as a liberating implement for musical expression".

Atentos, que nuestro crítico finaliza su escrito con algo que os sonará:

"If Callas has been dubbed 'La Divina' and Sutherland 'La Stupenda', then Montserrat Caballé must henceforth be known as 'La Superba' - for she is truly that".

"A new operatic soprano to fall in love with"

El titular de portada del New York Times al día siguiente de la actuación es LEYENDA, y como tal debo decir que yo no lo he visto por ningún lado (no consta en la colección de Jordi ni en Internet, intenté localizarlo sin éxito en la fuente original). Aunque sin duda exagerado, era muy significativo de la sensación que debieron tener los que asistieron esa memorable noche al Carnegie Hall: "CALLAS + TEBALDI = CABALLÉ".

En el detalle de la crónica de Raymond Ericson puede leerse:

"Comparisons can be misleading, but the quality of the voice is somewhat like that of Zinka Milanov's 15 years ago. Miss Caballé can soar effortlessly to high pianissimos, which she has under complete control, and at its loudest her voice has a fine bright edge. It is not particularly large, but is remarkably supple, and the soprano used it with all kinds of dramatic changes in volume, sometimes with exquisite floating tones in the middle register. What was reassuring, the voice was always on pitch". (yeah!)

Caramba, este chico también sabe de música, ¿verdad? :-) Lo que comenta a continuación es relevante, porque demuestra a todas luces que estamos ante un crítico, antes que un hagiógrafo:

"If the whole truth must be told, Miss Caballé could be faulted in certain small ways. Her trills were suggested, rather than sung; some of her attacks had a touch of throatiness. But local audiences have not heard a new operatic soprano of this quality for some time".

Lo ha clavado. Ya dijimos al inicio de este blog que Montserrat Caballé NO era una soprano de coloratura, y que a lo máximo que le aconsejaron llegar sus mentores en términos de tesitura era a una Traviata (luego ella mencionó que la Imogene en Il Pirata era lo más difícil que había cantado nunca). Los trinos no eran lo suyo, al igual que las notas agudas altas en forte, algo que sin saber de música me cuadra bastante. La reina absoluta de los agudos en pianissimo difícilmente podría atacar por arriba como lo hacían la Callas, la Sutherland... o la Gruberova, no? Debe ser una cuestión física, imagino...  (Anécdota Jordi Suriñà: respecto a Gruberova, la Caballé parece ser que no tenía demasiada buena opinión, omitiré por discreción el nick que le puso... Para la Superba sólo existían 3 DIVAS -Callas, Tebaldi y Sutherland-, "las demás son aficionadas a su lado").

La prensa local haciéndose eco del éxito neoyorquino

La Vanguardia Española del 22 de abril de 1965 recoge:

"Hacía años que no se registraba en Nueva York un triunfo tan apoteósico como el alcanzado anoche en el Carnegie Hall con la ópera de Donizetti por la soprano Montserrat Caballé. Habríamos de resucitar, pulir, depurar los mayores adjetivos de encomio para dar una idea de lo que fue la velada".

¿Se aprecia la diferencia de tono con la crítica neoyorquina, verdad? Bueno, pues ése es el tono que La Vanguardia no abandonaría jamás, para bien o para mal, durante "40 años de reinado"... En fin, que ya tenemos a la DIVA en acción. 1965!! (me quedaban tres añitos para nacer, en aquel mayo del 68... cuña personal ;-) A partir de esa misma noche, el programa de actuaciones que la Caballé tenía por delante es de quitar el hipo. Ahí va su agenda para lo que quedaba de 1965:

  • Glyndebourne Festival: Rosenkavalier y Nozze di Figaro
  • Teatro Colón (Buenos Aires): Turandot (Liu)
  • MET (NY): Faust
  • Théatre Municipal (Strasbourg): Don Giovanni (Dona Anna)
  • Civic Opera (Dallas): Traviata
  • Teatro Bellas Artes (Mexico): Nozze di Figaro, Cossí fan tutte, Bohème, Tännhauser
  • Carnegie Hall (NY): Roberto Devereux

Ya no había quien la parara. A star has born!. Me haré eco de tres de esas actuaciones, afortunadamente recogidas en disco: la del Festival de Glyndebourne, su debut en el Metropolitan y por último el periplo mexicano.

En cuanto a su legendaria Mariscala en el Rosenkavalier de Strauss, hay que decir que se trata de una publicación excepcional, por varios motivos. Hubo que esperar 20 años, hasta 1984 en el Liceu, para que volviera a cantar ese papel, por segunda y última vez. Pero también por la calidad sonora y la cuidadísima producción (nota para el Liceu), el triple-CD viene enfundado en un libreto de casi 200 páginas... La revista Diverdi -en paz descanse, otra víctima más de la nefasta política cultural española- lo reseñaba así en su número 202, de abril de 2011:

"Realmente, y como podemos apreciar en la grabación, es increíble la forma en que la artista resuelve cada uno de los detalles de la partitura, como si hubiera cantado cientos de veces el papel (que, de hecho, sólo volvería a encarnar varios años después en el Liceo de Barcelona), al que otorga una sensualidad, una femineidad, una carnalidad y una coquetería muy mediterráneos, alejados de cualquier distanciamiento vienés".

Y finaliza la crónica Rafael Banús:

"La suya es una Mariscala de primera clase, atenta a todos los pormenores del libreto, que demuestra un perfecto dominio de la lengua alemana adquirido en sus 'años de galera' en Basilea y Bremen y exhibe una voz de una belleza y una homogeneidad incomparables". (o-lé)



En segundo lugar, su debut en el nuevo MET con el Faust de Gounod. La crónica de Raymond Ericson en el New York Times lo recogía así:

"Gounod's "Faust" provided the vehicle for two Met debuts this week-Spanish soprano Monserrat Caballe as Marguerite and American baritone Sherrill Milnes as Valentin. 



Since Miss Caballe had created a sensation in concert performances of opera here, there was considerable anticipation in the capacity audience as to how she would make out in a full-staged production, and how her voice would sound in a house the size of the Met. There was also speculation that the soprano, who had made her success here in obscure Donizetti operas, might be miscast as Marguerite, although she has a repertory of wide range.

As it turned out, it was not an ideal role for her, but when she was at her best on this occasion, singing as superlatively as she had before, there was no doubt that she belonged on the Met's stage.


Mme. Caballe's voice in all its pure loveliness projected beautifully in the auditorium. The exquisite pianissimos, the delicate colorations of phrase, the gleaming high tones were as much a delight to the ear as always.


Programa de mano del debut en el MET

There is more to the soprano's singing than just gorgeous sounds. She is a musicianly singer and, instinctively at least, a sincere and tasteful actress, and she combined these qualities in an appealing portrait of Marguerite. She is a plump woman, and her looks were not helped by an unflattering blond wig, but she moved through her role with a becoming simplicity and an honest expression of her emotional awareness of the character she played.

The soprano sang the "King of Thule" ballad with a haunting tone, but she did not have the technical glitter or animation to do justice to the Jewel Song. Her last high note was pure gold, and the response of her listeners was such that the singer was virtually forced to turn and bow her head to the audience before the domonstration ceased. However, it was after that that she offered some of her most elegant singing, the kind that is most characteristic of her.

This was Mme Caballe's only appearance with the Met this season, and it is almost unnecessary to express the wish that she will be back next year-and often".


Y para finalizar, Otto Mayer-Serra, en Audiomúsica de Mexico, escribía respecto al tour de force en aquel país:

"No será fácil encontrar hoy por hoy en otra cantante, la reunión de las extraordinarias cualidades de esa hermosa voz: timbre fresco, lleno de color y excepcional pureza, gran extensión y pareja en todos los registros: radiante y virtuosístico filado, exquisita dulzura y, cuando es menester, vigor dramático, fácil dicción y emisión impecable (...) Y en cada momento la artista sostiene la gran línea vocal 'sobre el aliento' con una técnica de canto que no conoce escollos ni límites".

ACABAMOS YA por hoy. Como creo que os comenté, todos estos posts anuales de las dos décadas prodigiosas de la Superba finalizarán con mi TOP5 discográfico. Veréis que algunos años voy sobrado de opciones y otros algo más justito... Éste de 1965 es de los primeros ;-) En concreto, destacaré cuatro o cinco grabaciones suyas en directo y adicionalmente la que para mí sea la mejor grabación en estudio del año respectivo, si la hubiere... Todas ellas han sido (y serán) debidamente revisitadas para preparar "adecuadamente ambientado" el post de turno... ¿Qué lujo, no?! Ahí va mi selección de discos para 1965, en orden cronológico y cada uno con su link, para que disfrutéis de auténticas píldoras de calidad!

Lucrezia Borgia, el nacimiento del mito

Su primera Mariscala, Strauss puro

La mejor Liu de la historia acompañando 
a la mejor Principesa

Elisabeta I, su primera gran reina donizettiana

Marguerite, su debut en el MET

Y por último la recomendación de estudio, el Presenting... ya mencionado con anterioridad. Para ser un lanzamiento "superbo" cabe suponer que el diseñador titular de la casa discográfica estaba de baja... La portada se comenta sola, y el libreto tiene la friolera de 6 páginas (2 por idioma). Es un detallito, pero no baladí. En general hay que decir que la gestión de la carrera de la diva catalana, en mi humilde opinión, adoleció siempre de falta de... atención al detalle fino, digámoslo así... No sé... Comparad este lanzamiento el año de su triunfo en el Carnegie con, por ejemplo, el de la Stupenda y su The art of the prima donna (DECCA 1960, recientemente remasterizado), con casi 100 páginas de libreto y lanzado al mercado en similar situación al Presenting, en su caso inmediatamente después de la mítica Lucia en el Covent Garden... veréis lo que quiero decir... Vale que son diferentes discográficas y todo eso pero... Por no hablar de temas mucho más serios, como la retirada o no de los escenarios... (charquito Alex!!). Aunque eso daría para otro post y ciertamente quizás no sea achacable a la propia cantante... Al contrario, al César lo que es del César: nuestra soprano siempre renegó del calificativo de "diva", incluso creo que tampoco le gustaba nada lo de "Superba". Ella siempre decía: "simplement, soc la Montserrat". Pues eso, os presento a...

Presenting Montserrat Caballé, el lanzamiento
discográfico de la Superba en EE.UU (estudio)

Hasta el próximo martes amig@s, salud!

(PS: respecto a la carrera discográfica oficial de la Caballé, esto es, trabajos de estudio, hay que decir que fue simplemente "discreta". Se cuentan con los dedos de una mano las grabaciones auténticamente legendarias. Me refiero a legendarias como la Tosca de la Callas de 1953, con Victor de Sabata en el podio y Giuseppe di Stefano y Titto Gobbi de partenaires, esa grabación marcó el nivel para todas las que vinieron después. Sin duda, el hecho de que -a diferencia del resto de grandes cantantes- la Caballé sólo registrara una única versión de cada papel -"cuando sentía que mi voz estaba en estado óptimo para ello"- hace que no tengamos segundas oportunidades para mejorar o siquiera "matizar" la evolución de un papel concreto... O para afinar el resultado final de conjunto, pensemos que una grabación alcanza el calificativo de "legendaria" cuando TODO el equipo (director, cantantes, orquesta, mesa de sonido, productores...) están en estado de gracia. Y éste no es un tema menor: cualquier disquisición en el mundo operístico sobre tal o cual div@, o tal o cual grabación, se realiza siempre sobre las versiones de estudio, ya que se supone que todas ellas se han grabado en condiciones mínimamente dignas, y por tanto comparables. Y en nuestro caso, tratándose Montsy de un "animal de directo", creo que eso la penalizó... A pesar de todo, haberlas haylas, las iremos señalando en su momento)

(PS2: como habréis apreciado, no se me ha ocurrido ni por asomo hacer la menor crítica musical de los discos propuestos. Ya he dicho que no sé de música. Los que están son, sencillamente, los que más me gustan de todos los que poseo. Para críticas fundadas os dirijo al extenso "anexo crítico" de su biografía oficial, Casta diva. Más de 100 páginas donde los propios autores comentan con extraordinario detalle toda su discografía, tanto la oficial como sobre todo la pirata, la que consolidó el mito. Resaltar, como apuntan ellos mismos, que esta parte final del libro es la única que la Caballé no revisó antes de pasar a la imprenta)

(PS3: anyway! si algún valiente ha llegado vivo hasta esta posdata y quiere "detalle fino" de alguna de las grabaciones -que me moje, vamos- estoy a vuestra entera disposición. Por ejemplo, preguntas que sin duda os asaltan a cientos del tipo "por qué has preferido la versión de Turandot en Buenos Aires con Usunov frente a la de Mexico con Lavirgen?!" :-)


Claudio Abbado
Elena Sancho

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