martes, 24 de diciembre de 2013

Oh rimembranza, un sogno d'amore...

HOLA DE NUEVO amig@s, como decíamos ayer... "ese viaje en el tiempo había empezado nada más cruzar el dintel, pues en la entrada se ha dispuesto una pequeña capilla de adoración a la soprano Montserrat Caballé. En las paredes hay fotos dedicadas, algunos otros recuerdos y un armario de puertas abiertas, a modo de vitrina para un maniquí, donde se exhibe el vestido de reina que la diva lució en una velada triunfal representando a Isabel I de Inglaterra en el Roberto Devereux de Donizetti: 'Oh giorni avventurati, oh rimembranza, un sogno d'amore la vita mi parve...'" (Ignacio Vidal-Folch, El ciclista del capitel). Junto al vestido, otras dos reinas: Georgina Surinyà, sobrina de Jordi, y su cuñada Eli Sanglas.


Roberto Devereux (final scene, Aix-en-Provence 1977)

Ah! Las reinas donizettianas... Cuántos compositores deben a nuestra diva la recuperación de un repertorio que había permanecido en el olvido durante décadas... En especial Donizetti y sus tre regine: Anna Bolena (1830), Maria Stuarda (1834) y Roberto Devereux (1837), miembro de la corte de Isabel I de Inglaterra... En honor a la verdad hay que decir que la Caballé fue la continuadora de una tarea iniciada por ilustres colegas suyas... Como reconocía hace muy poco Mariella Devia: "La Caballé dijo una vez una cosa magnífica: que la señora (Leyla) Gencer había descubierto este repertorio, la señora (Beverly) Sills lo había grabado y ella lo había cantado. Qué maravilla".

Efectivamente, la Superba cantó las 3 óperas en numerosas ocasiones -curiosamente debutándolas en orden inverso a su creación, y todavía más extrañamente sin grabar en disco ninguna de ellas...- En concreto, Roberto Devereux y Maria Stuarda las debutó en Nueva York (1965 y 1967, respectivamente), mientras que sorprendentemente hubo que esperar 15 años (!) a que debutara la Anna Bolena en sendas representaciones en el Liceu y la Scala a principios de 1982, por cierto esta última no exenta de polémica: el coliseo de Milán, siempre muy exigente con los grandes, la silbó la noche de la première al fallar el agudo de entrada en el Al dolce guidami... del 2º acto, como se puede apreciar en una grabación histórica de MYTO (que sí, estoy escuchando mientras redacto estas líneas :-). Sin embargo, nuestra diva se repuso y acabó cantando auténticamente como los ángeles un aria que dominaba como pocas, con ovación final de gala incluida (posteriormente, dolida, renunció a interpretar las siguientes funciones contratadas).

Es en esta época cuando, tras 17 años en la cumbre, empiezan a aparecer en prensa las primeras salvedades (serias?) sobre el estado de forma de Montserrat Caballé. Como bien se encargó de recoger su devoto Terenci Moix en una tribuna memorable en El País (La Caballé recupera su cetro en Barcelona, 27 de junio de 1982): "Este es un país de memoria tan escasa que puede borrar el triunfo de un mes antes, en provecho de la fácil chirigota por un desliz momentáneo. Que el periodista citado no recordase que, antes de los problemas de Anna Bolena, Caballé conoció los triunfos seguidos de la Semiramide y la Turandot de París es tan imperdonable (...) Era como si el reinado de Caballé no hiciese sino empezar. Y, sin embargo, hace ya diecisiete años que dura".

Pero disculpadme, acabábamos de entrar en el templo de Jordi Suriñà y yo me he emocionado con Donizetti sin casi pasar de la entrada!! Sigamos con la visita virtual. Nada más entrar en el restaurante, a mano izquierda, había un pequeño comedor privado de una de cuyas paredes colgaba la que para mí era sin duda la "joya de la corona" de la colección (hablando de reinas...). La foto ampliada de la mítica Norma de la Scala en 1972 ("Yo la presencié, y nunca había visto al público de la Scala tan enfervorecido", reconocería Plácido Domingo años después).



Esta foto tiene su historia particular, entrañable para mí. En primer lugar porque estoy al lado de un gran amigo, Narcís Aragall (nada que ver con el tenor ;-). Y también porque fue la primera vez que fui al restaurante de Jordi. Éste salió a recibirnos a la entrada. Una vez hechas las presentaciones, y antes siquiera de que pudiera iniciar la visita guiada a su templo, instintivamente giré la cabeza y vi "la" foto. De inmediato exclamé: "Ah, la Norma de la Scala". Nunca olvidaré la cara de felicidad y sorpresa de Jordi. "Com ho saps?!". Creo que en esos pocos segundos me gané su estima. Nunca se cansaba de recordar a todo cliente que entraba cuál era su ubicación exacta en la platea del teatro esa noche memorable. De hecho, de tanto señalarse, se había borrado!! Había un punto blanco en su lugar :-)))).

En otra sala del restaurante, antes de llegar al comedor principal, había colgadas otras 2 joyas: los carteles de dos de las noches legendarias de la Caballé: la Adriana Lecouvreur del Liceu con Carreras y la ya mencionada Norma de la Scala, ambas de 1972.


 

Dos detalles más cercanos a continuación. El primero es una de las fotos promocionales de la Caballé al inicio de su carrera, y el segundo una instantánea de la soberbia Turandot de Paris en 1981 (la misma que menciona Terenci en su artículo). Sobre todas estas representaciones históricas nos ocuparemos a su debido tiempo.

  

Y aquí finaliza la visita virtual prometida al Sant Jordi de Canet. Es difícil transmitir por escrito lo que suponía visitarlo para un amante de la ópera como yo. Pero se ha intentado al menos. Desde luego sirva como testimonio histórico, el local se encuentra cerrado hace años y desconozco el paradero final de todas las joyas... Excepto los álbumes, claro!

Uy, se me olvidaba la última foto: de justicia es añadirla antes de la despedida. Georgina y su chico, Xavi Aragall, escuchando con atención la sabiduría de Jordi cuando todavía se podía fumar en los restaurantes... Una época aquella -al igual que la misma de Caballé y la extraordinaria estirpe de cantantes españoles de su generación, como Victoria de los Ángeles, Teresa Berganza, Pilar Lorengar, Alfredo Kraus, Jaume Aragall, Plácido Domingo, Josep Carreras, Pedro Lavirgen, Josep Pons o el propio Bernabé Martí- que difícilmente volverá...


SI OS PARECE, dejamos la descripción prometida de las 3 etapas principales de la carrera de la Superba para el próximo post... Creo que éste ya me ha salido suficientemente largo (¿demasiado quizás para el mundo virtual?). Aguardo vuestros comentarios y sugerencias al respecto.

Feliz Navidad a tod@s!!

(PS: no me puedo resistir... Al dolce guidami en el concierto de la Salle Pleyel de París en 1966, su debut allí y el primer registro audiovisual de Caballé que se conserva... 16 años antes de la Scala)

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